El silencio

julio 13, 2009

Un amigo, veterano esposo de su esposa, con quien ya ha tenido tres hijos nacidos a la sazón del Período Especial cubano, me aclaró un día la causa de su éxito en lograr familia duradera: saber callar, me dijo, cuando es necesario.

SshhhhhhhhhhhContener la lengua, la opinión, la ira… Dejar que el tiempo aclare y que todo tome unas dimensiones más realistas, para que los desencuentros no parezcan tragedias insolubles, y para que una palabra mal ubicada no pueda desatar un vendaval indetenible luego.

Desde entonces he tratado de aplicar su razón. Pero no solo he comprobado su utilidad en la convivencia amorosa.

Sospecho que las sociedades también necesitan sus silencios, y los practican sin siquiera darse cuenta de que lo hacen. Se represan emociones, angustias, ansiedades, peticiones. Se dejan para después, buscando no equivocarse de forma fatal.

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5 comentarios to “El silencio”

  1. Ileana Says:

    Hola!!!

    Un gusto descubrir tu blog…

    Yo, alejada del mundanal ruido, ando más por estos mundos, los del silencio, la vida familiar, la crianza, la microsociología y las cosas aparentemente sin importancia, que son las más importantes de todas.

    Tu amigo tiene razón. Callar sobre todo cuando se está en caliente, cuando es la ira o la impaciencia la que suelta la lengua.

    Pero después, pasada la calentura, es importante restablecer la comunicación, no dejar que las angustias represadas se conviertan en ahogo permanente.

    Un saludo.

    • MRS Says:

      Ileana, qué alegría me das. He visto las fotos de tu Margarita y me ha sido muy grato verte tan feliz como mamá. Revisaré detenidamente tu blog, porque creo que me será muy útil a mi también.
      El asunto del silencio es que a veces es también escandaloso.
      Ojalá te pueda tener por aquí a menudo. De momento pongo un enlace a Tenemos tetas.

  2. Ileana Says:

    Gracias, Milena!!!
    Lo mismo digo, es una gran alegría.
    ¿sigues dando clases de Teoría de la Comunicación en la Facultad?
    A estas alturas, sigo sintiendo que ese era mi lugar profesional.. jeeje.. Profesionalmente en ningún sitio hubiera sido más feliz.
    Pero bueno, todo en la vida tiene un precio…
    Y quizás por eso mismo, quién sabe, he encontrado ahora en la maternidad nueva fuente inagotable -ya no de amor, que es más obvio- si no también de autoconocimiento y reflexión intelectual. En ese camino estoy.

    Espero que puedas disfrutar de tu maternidad como lo estoy haciendo yo.

    Aunque no lo parezca, hay que estudiar antes y después de parir, porque la sociedad actual ignora bastante sobre la maternidad, la crianza, la lactancia, la femineidad, el cuerpo puérpero… son zonas de sombra que el patriarcado y la ciencia han reprimido o cuando menos ignorado… y de fuera vienen muchos consejos ignorantes y contraproducentes.

    Un fuerte abrazo!!!

    • MRS Says:

      Pues hubiéramos sido compañeras de cátedra… En Fcom tú sigues enseñando, aunque no estés físicamente, con tu libro que se ha convertido en un clásico de clásicos. ¿Alguna vez leíste la nota introductoria que yo le escribí a la edición que se hizo en el 2000? Siempre la he sentido, en parte, como un testimonio de nuestros años de estudiantes en aquella casona tan íntima de la calle G.
      Ha sido un libro muy querido y útil.
      Yo, aunque no estoy a tiempo completo en Fcom, siempre he mantenido el vínculo. Es imposible no hacerlo para nosotros.
      En marzo pasado hice el intento de recomenzar un semestre de Teoría, pero a la tercera clase lo tuve que dejar porque me sorprendió la noticia del embarazo y tuve que reposar un poco. Así que me quedé con las ganas luego de casi dos años de estar “fuera” del aula.
      El embarazo ha sido una experiencia tremenda. Quizás la más importante, con mucho, de nuestras vidas. Yo trato de disfrutar todos los momenticos, incluso cuando el cuerpo da señales de estar lastimado, pienso en que todo forma parte de un diseño genético para que uno aprenda a amar de una manera tan distinta y tan completa a esta personita que viene.
      Muchos cariños para ti.

  3. Ileana Says:

    Me has emocionado.
    Sí, tengo tu prólogo que ahora mismo releeré. Juan Orlando me hizo llegar en su día un ejemplar de esa edición. Muchas gracias, con mucho retraso.
    Sobre el embarazo, creo que es el estado físico humano de mayor plenitud que pueda existir. Y préparate para lo que viene, el parto y el puerperio (que no son 40 días, sino 2 años) remueve y realza todo lo que de bueno y maravilloso hay en nosotras, y también todas las sombras, así que no me digas que no te lo advertí. 🙂
    ¿Para cuándo es el parto?
    El otro día comentábamos en Facebook, que cuando soñábamos con grandes futuros en la universidad, nadie nos dijo que la mayor felicidad nos iba a venir de lo más simple, de lo que toda la vida hicieron nuestras madres, abuelas y tatarabuelas: embarazarnos, parir, amamantar y criar.
    La generación de nuestras madres no pudo disfrutar demasiado la maternidad, pues le tocó la lucha por la incorporación de la mujer al trabajo.
    Creo que nosotras ahora ya estamos en condiciones de dar la siguiente vuelta de tuerca: trabajar y criar no es ni debe ser incompatible. Pero para ello, hay que cambiar el mundo productivo-laboral y ponerlo en favor de la mujer y la crianza. Que al fin y al cabo es el único sentido de la vida.
    Léete mi post sobre la “posmaternidad”, concepto que hasta donde sé, yo misma he inventado, jejeje…
    He puesto también un enlace a tu blog en el mío.
    Un abrazo y sigue disfrutando de esa plenitud irrepetible!!!


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