No es posible contener la multiplicidad de voces

mayo 28, 2009

Entre marzo y mayo de 2009 cuatro personas -compañeros y ex alumnos- me pidieron ayuda para contestarles cuestionarios en calidad de “experta” para utilizar mis criterios en sus tesis respectivas.

La verdad es que fue una afluencia inesperada, porque ni soy tan “experta”, ni tenía la más remota expectativa de poder “ayudar” a tantas personas a la vez.

Los cuestionarios que me entregaron,  sobre aristas variadas del periodismo digital, versaban todos sobre la “maldita circunstancia” -atrayendo a la fuerza a Virgilio- de la prensa cubana actual, sobre todo en Internet.

Eso lo hace interesante también en la medida que nuestra prensa o nuestra “maldita circunstancia”, no es necesariamente tan específica. Puede haber, y hay, muchos rasgos que compartimos con otros sistemas de prensa en otros lares.

Entrevistadora:

Adalys Ray Haynes, periodista, Las Tunas. Presidenta de la Unión de Periodistas de Cuba en esa provincia. Blog personal: http://tuneros.wordpress.com. Estudiante de Maestría de la UH.

1. A su juicio  ¿Cuáles son las competencias especiales/ideales que necesita el periodista digital en Cuba hoy?

Periodista multiuso

Periodista multiuso

No creo que haya especificidades para el periodista cubano, en cuanto a las competencias que necesita desarrollar para adaptarse y sobrevivir airoso y creativo ante el torbellino tecnológico que viene afectando a la profesión, desde hace casi dos décadas.

La lista de competencias podría ser demasiado amplia, y no creo poder dominarla completamente. Un intento de “lista” lo realizamos en el grupo de trabajo de la Red ICOD que por más de dos años estuvimos trabajando precisamente este tema.

De todas formas, desde que personalmente me asomé a estos temas, a finales de los ´90s, me pareció de inmediato que hay algunos ejes elementales donde se “juega” el cambio de los roles y las ideologías básicas del profesional del periodismo de cara a Internet. A saber:

-La comprensión/inmersión del periodista en el hecho tecnológico: lo he dicho otras veces y sigo creyendo que el periodista que trabaja para y con Internet debe dejar de ser un consumidor pasivo de herramientas para convertirse en una persona que comprende las herramientas, en la medida en que estas son cada vez  más “inteligentes” y se sustentan en filosofías tan novedosas y contraculturales como la filosofía red.

-El desarrollo de una sensibilidad narrativa diferente, basada si se quiere en la “infinitud” y la no linealidad propia del hipertexto. Esto constituye una de las rupturas culturales más poderosas a las que podemos estar sometidos ahora mismo. Nuestra cultura y nuestro modus vivendi se basan precisamente en la linealidad y la secuencialidad, tanto espacial como temporal, tanto física como mental. El hipertexto, como hecho tecnológico y como paradigma narrativo, postula una gran remoción de los márgenes en los que nos hemos desenvuelto. Construir hipertextos no es “poner enlaces” solamente, por cierto, sino pensar complejamente, a partir de lexias interrelacionadas, la realidad acerca de la cual el periodista se pronuncia.

Y por último,

-Un probable corrimiento del “centro de poder”. Esto significa que la interactividad, el paso de modelos comunicacionales basados en la relación de muchos con muchos (y no ya de unos pocos con muchos, propio del modelo de la comunicación masiva tradicional), socava el autoritarismo habitual de la voz del periodista/periodismo.

No es ya posible contener la multiplicidad de voces, y al periodista le toca acostumbrarse al diálogo e ir abandonando el monólogo. Hay muchos ejemplos que han confirmado esta tendencia. Quizás el más reconocido es el uso de la web 2.0.

Se ha dicho que esta es la causa de una desprofesionalización del periodismo –recuerda los agoreros que afirmaban hace solo unos años la desaparición de la profesión–, pero yo creo justamente lo contrario. Es ahora el momento de liberar las capacidades de nuestra profesión, de amplificar su encargo social, convirtiéndonos cada vez más en vehículos dialogantes; para que la sociedad delibere, se vea a sí misma, se imponga el pensamiento crítico y se refuercen mucho más las tendencias democráticas en la sociedad humana.

2. ¿Qué competencias cree usted que asimilaron los periodistas cubanos con la llegada del periodismo digital?

Hasta donde conozco y he podido observar, los periodistas cubanos hemos ido acostumbrándonos lentamente y de formas muy disparejas a estas nuevas circunstancias tecnológicas y comunicacionales. Hay muchos factores: económicos, tecnológicos –la precariedad de nuestra dotación tecnológica: hardware, software y conectividad–, e ideopolíticos –el centralismo poco democrático genera resquemores en el contexto de un país asediado comunicacional e informacionalmente también.

Haciendo balance, sin embargo, siento que hay talento y creatividad desperdiciados o no suficientemente explotados. Yo he conocido personas que comprenden perfectamente de qué se trata el periodismo digital, y que sin embargo se aburren de lo lindo en la producción, ya sea porque carecen de tecnologías, o porque están sometidos a políticas informativas cegatas, o porque los directivos no están convencidos o los subordinados tampoco –conozco ambos casos.

Es decir, nuevamente le huyo a la idea de darte una lista de competencias.

En resumen, creo que las competencias que no han podido desarrollarse todavía están represadas por un contexto profesional que puedo decir, sin temor a equivocarme, que no las propicia suficientemente, por más que se declare el propósito y todos estemos de acuerdo en mejorar nuestro periodismo digital: factores estructurales, de fondo, han conspirado extraordinariamente y han hecho que todavía en el año 2009 uno encuentre proyectos en Internet que parecen recién estrenados en 1999.

3. ¿Considera usted que existe en Cuba un programa adecuado para la   superación profesional de  los periodistas que laboran para medios digitales? ¿Por qué?

¿Adecuado? No sé si debe haber “un” programa. Pero sí creo que hemos estudiado y enseñado bastante, para lo básico al menos, y que ya son muy pocos los que pueden considerarse completamente analfabetas.

Sobre todo las Facultades de Comunicación de todas las universidades y especialmente de la UH, y el Instituto Internacional de Periodismo José Martí llevan años aplicando su abono, y algo han venido logrando.

De todas formas, en honor a la verdad, hay bastante qué hacer y no pienso que hayamos podido ser suficientemente orgánicos en la formación profesional y la capacitación postgraduada. Pero en esto también muchos límites los ha impuesto la propia práctica de la profesión.

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