Mi Benedetti

mayo 21, 2009
Mario Benedetti

Mario Benedetti

Ahora que murió, la mayoría de las personas que alguna vez metimos la nariz en sus letras no podemos dejar de recordar lo de siempre: que el cuerpo se agota, que la gente, incluso las más divinas gentes, mueren.

Mi Benedetti es pequeño, está asociado a mi papá que me invitó a leer Montevideanos, a un novio que me propuso La Tregua, a otros novios que utilizaron algunos de sus versos y a una tarde estrepitosamente risueña, en Casa de las Américas, quizás en 1993.

Fue una lectura de poemas en una sala abarrotada de jóvenes. Creo que todos éramos universitarios llegados de la UH para encerramos con él a disfrutarlo.

Yo recién inauguraba esos lances intelectuales, viendo a un escritor real tan de cerquita por primera vez. Recuerdo haber sacado de mi cartera un papelito, y habérmela pasado anotando las frases que más me impresionaban, entre risa y risa, entre simpatía y simpatía.

Fue la tarde de “sulso pero pecable”…que luego se instaló en el hablar cotidiano de mi casa.

Mi Benedetti es un hombre dulce y alegre, un ícono de mis satisfacciones juveniles, casi adolescentes, con las que le rendiré tributo siempre, en voz baja, desde mi humilde memoria poética.

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TODO LO CONTRARIO

-Veamos –dijo el profesor-. ¿Alguno de ustedes sabe qué es lo contrario de IN?
-OUT – respondió prestamente un alumno.
-No es obligatorio pensar en inglés. En Español, lo contrario de IN (como prefijo privativo, claro) suele ser la misma palabra, pero sin esa sílaba.
-Sí, ya sé: insensato y sensato, indócil y dócil, ¿no?
-Parcialmente correcto. No olvide, muchacho, que lo contrario del invierno no es el vierno sino el verano.
-No se burle, profesor.
-Vamo a ver. ¿Sería capaz de formar una frase, más o menos coherente, con palabras que, si son despojadas del prefijo IN, no confirman la ortodoxia gramatical?
-Probaré, profesor: “Aquel dividuo memorizó sus cógnitas, se sintió fulgente pero dómito, hizo ventario de las famias con que tanto lo habían cordiado, y aunque se resignó a mantenerse cólume, así y todo en las noches padecía de somnio, ya que le preocupaban la flación y su cremento.”
-Sulso pero pecable –admitió sin euforia el profesor.

Texto extraído de: La otra mirada. Antología del microrrelato hispánico. Menoscuarto, 2005

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Una respuesta to “Mi Benedetti”


  1. […] tan cercana la muerte de Benedetti, me recuerda cómo de Roque casi nunca nos acordamos. ¿Cuántos lo leerán en estos tiempos en que […]


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