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Infoutopía: poner en cubano el periodismo digital en Cuba

noviembre 23, 2012

Este texto fue leído como ponencia en la III JORNADA DE CULTURA CUBANA EN MEDIOS DIGITALES, del 12 al 15 de noviembre de 2012. También en Cubarte.

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Autora: MSc. Milena Recio Silva

Los organizadores de esta III Jornada de Cultura Cubana en medios digitales, me hacen un gran regalo al invitarme a este encuentro y obligarme así a sistematizar algunas ideas acerca de la hora actual del periodismo digital en Cuba.

Necesito comenzar recordando el panorama de hace más de quince años, cuando se estrenaron en servidores ubicados en Canadá las primeras páginas construidas en html, muy artesanalmente, anidando tablas y escribiendo uno a uno vínculos ‹href›.

Iniciaba Cuba sus andares en Internet y nuestros profesionales del periodismo a conocer muy de a poquito las aplicaciones más importantes de la red de redes: el e-mail, el chat, el ftp y la web.

Aparecían en las redacciones, sobre todo en los medios de prensa nacionales, las primeras computadoras con interfaces gráficas y editores WYSWYG; las máquinas de escribir iban quedando en los rincones menos concurridos del salón.

Grandes descubrimientos marcaron a personas que vivieron de manera casi épica aquellos años de innovación y renovación. Hoy podemos pensar en ellos como fundadores de unas formas profesionales a las que, al parecer, desgraciadamente, no hemos querido celebrarle cumpleaños.

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Granma Internacional el día que estrenó su presencia en la web: 1º de abril de 1996.

Cuando los ejemplos pioneros[1] demostraron a los decisores las potencialidades que tendría una prensa “hecha en Cuba” disponible en formatos altamente reproducibles para el mundo entero a través de la web, capaz de romper el bloqueo informativo tradicional contra los discursos oficiales desde la Isla, se convirtió prácticamente en una “tarea de choque” que todos y cada uno de los medios de prensa nacionales y provinciales estrenaran sus sitios web.

Gradualmente, la mayor parte de las veces de manera improvisada, motivados más por una exigencia externa que por una necesidad autógena, se fueron sumando uno a uno estos medios, repetidos ahora en sus versiones digitales.

Muchas de estas webs comenzaron como “subsidiarias”, en términos de alojamiento y dominio al menos, del gran portal que fue Cubaweb, y que para entonces (1997) se presentaba a sí mismo como “The Nacional Web Site of the Republic of Cuba”, algo así como la embajada de Cuba en Internet.

Cubaweb, “The Nacional Web Site of the Republic of Cuba”.

Cubaweb, “The Nacional Web Site of the Republic of Cuba”.

Multiplicar y promocionar

La flecha lanzada llevaba en su punta la vocación fundamental de  “multiplicar” el mensaje de Cuba en Internet[2]; de “llevar” hacia los “lectores” fuera de Cuba informaciones y enfoques que no aparecerían nunca en las portadas de los medios internacionales de mayor lectoría o audiencia mundial.

Tal propósito respondía también a una comprensión tácita inicial de Internet como un mero canal de comunicación, como un espacio geográfico colonizable, cuyos “territorios” debían ser conquistados para desde allí erigir los baluartes de “nuestra verdad”. Se reproducía, acaso sin saberlo, la táctica push (de empujar) dominante en los medios masivos de comunicación, y enraizada en las fórmulas propagandísticas y publicitarias de la comunicación tradicional.

Se asumía que mientras más “fortalezas defensivas” (sitios web) existiera, tanto mayor sería la capacidad de influencia sobre personas a las que se suponía en masa, a priori, y muchas veces de forma inconsciente, desafectos, críticos, hostiles o enemigos de las posiciones políticas de la Revolución cubana y del accionar del gobierno de la Isla[3].

Juventud Rebelde, 19 de abril de 1999.

Juventud Rebelde, 19 de abril de 1999.

Este retrato, de pinceladas gruesas, se completa mejor si recordamos la circunstancia –todavía presente, aunque ligeramente modificada– del bajísimo nivel de penetración de Internet en Cuba (hoy todavía de solo 15 por ciento[4]).

Recordemos que el país se conectó a la red de redes solo hasta el año 1996, a causa del impedimento norteamericano.

Durante los próximos años muchos de los medios de prensa online actualizarían sus páginas “a ciegas”, sin ver lo que otros veían, sin poder recorrer sus propios “territorios” virtuales. Los pocos que sí podían hacerlo, se servían entonces, y algunos todavía, de unas conexiones proverbialmente lentas.

Cuba aún hoy padece una conectividad muy precaria, una de las más bajas del mundo. Algunos autores afirman que el ancho de banda de todo el país (aproximadamente 210 megabytes de subida y 390 de bajada) puede ser comparado con el de un hotel cinco estrellas en una capital europea[5].

Quienes empezaron a mediados de los ´90s la edición de prensa digital en Cuba –no se puede olvidar, porque es una de nuestras “marcas” quizás indelebles– lo hicieron antes de haberse podido convertir en “navegantes” habituales o expertos; mucho antes de poder inmiscuirse en unas dinámicas de relación que, como ya sabemos, suponen toda una cultura emergente y definen el talante de la socialidad contemporánea.

Invasor, Ciego de Ávila, 29 de septiembre de 2000.

Invasor, Ciego de Ávila, 29 de septiembre de 2000.

Claro que aquella Internet no era la de hoy. Los pioneros de nuestra prensa digital trabajaban “solo” para unas 300 millones de personas, usuarios primitivos de la web en su época 1.0 y la mayoría eran angloparlantes.

El conjunto de estas circunstancias sumado a otros factores que se quedan sin mencionar, definieron el nacimiento de una prensa digital marcada por un carácter fundamentalmente promocional y en buena medida atada al propósito de “llegar” al “otro” fuera de nuestras fronteras geográficas y también culturales e ideológicas.

Este origen determinó que muchas de estas webs nacieran como tribuna de los tribunos, y estuvieran inclinadas a aplanar o extirpar las contradicciones propias de la terca realidad. Como en el resto de nuestra prensa, en la digital con más “motivos”, el acontecer nacional todavía suele ser apacible y el internacional dantesco.

Reiteradamente, desde aquellas auroras, se orientó ser bilingüe –al menos–, y se volvió una preocupación constante erradicar de los relatos toda complejidad o especificidad idiomática aspirando a una suerte de código universalista bueno-para-todos y cercano a nadie.

El propósito difusionista, de trasmisión multiplicada de la “verdad de Cuba”, sumado a las más que duras circunstancias de trabajo en las que hubo que comenzar estos proyectos, la mayoría inmaduros, definieron como una práctica muy habitual el simple “volcado” hacia la web de los contenidos que se producían para los medios tradicionales, a los que le habían nacido estos hijos perturbadores de las rutinas de producción acostumbradas.

Ahora, Holguín, 31 de marzo de 2000

Ahora, Holguín, 31 de marzo de 2000

La prensa cubana en Internet, más allá de su origen geográfico o sectorial, nacería como depositaria de una agenda temática, unos enfoques y unos lemas de campaña propios de la prensa generalista nacional: una suerte de sistema de prensa digest, donde aún predomina la reproducción, el copy/paste desde las fuentes matrices del periodismo oficial y oficialista, en sus diversas escalas.

AIN, PL y Cubadebate (últimamente), en un primer nivel suelen ser los principales suministradores, pero también ocurre que medios provinciales reproducen contenidos de otros nacionales. Y a su vez, los provinciales abastecen a los municipales que hoy existen en un número considerable. Se dan muchos casos en los que los mismos materiales relativos al acontecer local son republicados por varios medios digitales de un mismo territorio. Algunos se comparten, promiscuamente, incluso a sus blogueros. Toda una trama de réplicas que termina haciendo muy monolítico y a veces un tanto inútil el flujo de la información periodística desde Cuba en Internet.

Constataciones

La tesis de doctorado de la periodista Edda Diz Garcés, quien ha ocupado varios cargos de dirección en la prensa digital cubana, diagnosticó en 2011 algunas de estas características antes enunciadas. Su estudio “Reubicar el futuro. Las mediaciones entre la cultura profesional y las lógicas de producción periodística para la web” llegaba entre otras, a la siguiente conclusión:

“Solo hay atisbos de una incipiente cultura del periodismo hipermedia, como un elemento emergente que tiene que enfrentar la resistencia al cambio en una suerte de «diálogo» interno con la cultura profesional dominante y con las culturas organizacionales establecidas en el medio, abocadas a una reconfiguración ante el emplazamiento de las tecnologías y prácticas que necesitan ritos y aprendizajes nuevos.”

Todo esto, a partir de diagnosticar algunas taras en la práctica diaria del periodismo online:

  • El cambio de las lógicas de producción y de las culturas profesionales es un “proceso que transcurre con bastante lentitud”.
  •  “Las lógicas de producción para la web (…) son las del periodismo tradicional”.
  • Al “mantenerse redacciones cuya prioridad es producir para el medio tradicional (…), los periodistas son socializados en ese modo de hacer periodismo”.
  • “Los contenidos carecen de los recursos expresivos hipermediales”.
  • “No hay actualización continua (…) y en ocasiones desactualización o retardo informativo”.
  • Faltan recursos tecnológicos, “pero los existentes no se explotan debidamente”.
  • A los periodistas “les falta preparación y competencias profesionales”.
  • “No están definidos claramente la estrategia editorial y el público meta de las web”.

En el año 2005, un grupo de personas que durante años hemos seguido de muy diversas formas el desarrollo del periodismo digital en Cuba debatimos durante unas semanas en una lista de discusión creada por el CIP (hoy CIPRE) a la sazón del ¿extinto? Proyecto de Informatización de la Prensa.

Probablemente el debate más fluido lo generó entonces un aporte de Armando Santana quien había sido un importante innovador en la edición del periódico Invasor de Ciego de Ávila, en su mocedad virtual.

Con la mitad del trayecto recorrido en la historia de nuestra prensa en Internet, hace 7 años, Santana elaboró un decálogo que fue analizado por los “listeros” de [informatiza_prensacu] de arriba a abajo, y que tituló los “10 problemas más comunes en la prensa digital cubana”. A saber:

  1. Demoras en la actualización de los contenidos del día
  2. Deficiente titulación
  3. Contenidos intrascendentes
  4. Copiar trabajos de los periódicos, los noticieros de la radio o la televisión sin tener en cuenta el lenguaje de Internet.
  5. Baja producción de contenidos propios, principalmente en los medios provinciales.
  6. Fotografía de baja calidad.
  7. Poco uso de los hipertextos y temas relacionados.
  8. Errores en los metadatos de las páginas principales y las interiores que impiden a los buscadores levantar los sitios.
  9. Poca o nula gestión de posicionamiento por parte de las redacciones digitales.
  10. Problemas de diseño, usabilidad y arquitectura de información para la web.

Además de la dramática actualidad de algunos de estos puntos, sorprende constatar que desde entonces ya se sabía de la A a la Z todo lo necesario para remover los cimientos de una práctica periodística que a pesar de haber tenido como totalidad, una evolución positiva, y de contar con algunos ejemplos muy destacables, sigue siendo fundamentalmente mediocre.

En aquel debate Livia Reyes, especialista en información y directora del CIPRE llamaba a “repensar el papel del periodismo como profesión, de su responsabilidad social, de pasar de simples informadores para audiencias amorfas a proveedores de conocimiento.”

Por mi parte escribí: ”los mejores redactores y editores, desgraciadamente, no están suficientemente implicados con los medios digitales. El contacto, la experiencia vívida, como usuarios, con estas tecnologías, es todavía escaso. ¿Nos hizo daño el modelo de webmaster todólogo que significó en alguna medida la concentración en unas cuantas personas de todo el saber necesario? Creo que sí… tantos años después no hemos adelantado mucho en que los editores y periodistas conozcan el ADN de estas tecnologías y estas prácticas (…) la tarea en Internet es comunicar, no propagandizar, no difundir, no trasmitir; comunicar en Internet necesariamente implica interactuar, es pasar de publicar (colocar) a interactuar, y eso significa pensar todo el tiempo en el otro, el usuario, que no es un número de hits, o accesos o sesiones de usuario, sino una persona específica que tiene unos específicos intereses y una específica manera de interpretar, pensar, emocionarse, etc.”

Rosa Miriam Elizalde, decana en algunas de las mejores experiencias de la prensa digital en el país, afirmaba entonces: “Que todos tengan un sitio web o que se forme una plantilla en cada redacción no es condición determinante para que el mensaje de Cuba llegue a otra orilla. Hay que darle a este barco una proa para que navegue y lo haga en el rumbo adecuado. La proa es una estrategia coherente que indique para dónde vamos, con qué, cómo y para quién.”

Una prueba ácida

Quince años después de aquellas primeros lances del periodismo cubano en Internet, y gracias a la oportunidad personal de haber sido en diferentes escalas, durante este tiempo, lo mismo testigo que partícipe, analista que editora, ejecutante que consejera, me siento animada para ensayar posibles análisis que contribuyan quizás a replantearnos esta tarea.

Como profesora utilizo un método diagnóstico para cuando quiero colocar a los alumnos (últimamente solo de posgrado) frente a sus propias prácticas de manera crítica. Solo tengo que preguntar, con la intención de que me respondan en calidad de usuarios comunes, cuántos medios de prensa cubana digital forman parte de su dieta diaria para informarse sobre el acontecer nacional. La respuesta suele ser siempre la misma: una exigua lista donde aparece Cubadebate y casi ningún otro sitio.

No es necesario entonces ir mucho más allá. Se vuelve un examen quizás estadísticamente valioso: los cubanos que podemos conectarnos a Internet no necesitamos nuestra propia prensa para informarnos sobre los hechos de Cuba, ni aún siendo periodistas, a quienes cabe suponernos una avidez de noticias perpetua e intensa.

Aunque es posible preguntarse entonces cómo nos informamos, qué otros caudales noticiosos visitamos, de qué corte y qué signo, mejor es posponer este asunto porque es harina de otro costal.

La gran paradoja es que el conjunto de nuestra prensa digital –salvando los casos que deban ser salvados– no está hecha para nosotros; aunque tampoco parece estar hecha para los “otros”. Es demodé.

2400 millones de personas hoy se conectan a Internet en el mundo. Se multiplicó en más de ocho veces el “público meta” potencial desde 1997 hasta hoy, y consiguientemente se diversificaron sus perfiles. En quince años estos usuarios aprendieron muchas cosas: son más conscientes de la manipulación orwelliana de la información, y también más autónomos que nunca para “manejar” sus mensajes en todos los formatos y lenguajes, y visibilizar así sus diminutas existencias.

La web 2.0 entrena a usuarios para “leer” el mundo y “nombrarlo” (enunciarlo) de maneras más creativas, aunque sea teniendo que negociar los sentidos atribuidos a las cosas y los actos dentro de los marcos de la hegemonía imperante capitalista (al modo gramsciano de entenderla).

Las pantallas táctiles, las interfases inmersivas, los dispositivos portátiles y móviles, la banda ancha y las redes sociales dibujan hoy un panorama muy distinto del que conocieron en tiempos de la Internet-vitrina los pioneros de nuestra prensa en la red de redes.

Se afirma que el 45 por ciento[6] de la población mundial conectada a Internet son personas de menos de 25 años, nativos digitales absolutos cuyos guiones mentales y esquemas cognitivos, se han moldeado también a través de la presencia ubicua y el uso intensivo de los dispositivos que les permiten “dominar” la información hipermedial.

En este minuto, literalmente, una de cada 13 personas en el mundo está usando Facebook[7], y en el segundo que acaba de transcurrir, 11 nuevas cuentas se han creado en Twitter para sumarse a las más de 500 millones que hoy existen. Seguramente “algunas” de ellas desde teléfonos móviles, considerando que suman 5 900 millones los usuarios de telefonía celular en el mundo.

Sin embargo, las fórmulas comunicacionales al uso en Cuba siguen siendo las mismas. Tenemos en 2012 un conjunto de medios de prensa verticalmente jerarquizados que no ha logrado organizarse planificadamente, ni descentralizar sus dinámicas y sus recursos, ni coordinar su gestión, ni potenciar la cooperación para convertirse en un sistema dinámico eficiente. Medios que padecen además carencias tecnológicas importantes, de recursos humanos e informacionales.

Seguimos teniendo sitios web operados desde la misión (auto)impuesta del “traslado”, la “trasmisión” de “nuestra verdad”. La “multiplicación” del mensaje se sigue entendiendo como la acción de clonación de los discursos, y de reiteración de los argumentos y las fórmulas expositivas, –típicas recetas de la publicidad—a pesar de que ya sabemos que resulta del todo imposible comunicar en clave antihegemónica sin hacerlo desde la estrategia de construir comunidad, lo que equivale a estar abierto al diálogo, dejarse interpelar, intercambiar roles, integrar(se) y amasar confluencias.

Quince años después, y sin dejar de reconocer la evolución de algunos proyectos que han avanzado significativamente, la distancia entre las posibles expectativas de los “públicos” (siempre preferiré decir usuarios) en cuanto al consumo de información periodística proveniente de medios cubanos políticamente alineados con el proyecto de la Revolución, y las ofertas que se brindan en la web, en sus dimensiones formales y de contenido, probablemente sea mucho mayor hoy que lo que era en 1997.

Es cierto que ha aumentado numéricamente el volumen de tráfico desde fuera de Cuba hacia las páginas de nuestro periodismo digital, pero no lo ha hecho en la misma proporción en que ha crecido el número total de usuarios de Internet en el mundo. Y en todo caso esta relación no es medible solo en términos cuantitativos. La gratificación de necesidades infocomunicacionales no se calcula con los algoritmos del Webtrends ni la puede contabilizar Alexa.

Es difícil abordar todas las causas que expliquen este panorama. Se trata como siempre de un fenómeno multicausal.

No se puede señalar solo la precariedad de la dotación tecnológica que padecemos. Aunque hace años venimos exponiendo la necesidad de organizar pools: grandes medios unificados que gestionen desde una sola marca, mayores volúmenes de información, con mayor calidad, optimizando recursos de conectividad, hosting, de contenido, etcétera, además de los recursos humanos con mejores aptitudes, capaces de ser competitivos. Una idea solo realizable con voluntad política y aprovechando que no es el mercado, ni la ley del valor quien dirige la prensa en Cuba.

Tampoco se puede concluir que la reciente y notable desprofesionalización del sector periodístico per se (por la desagregación de profesionales formados y la agregación paralela de personas sin formación en la especialidad) ha traído estos “lodos”.  Personalmente puedo atestiguar que la mayor parte de las personas, periodistas y editores en activo ante quienes he actuado como docente durante ya casi quince años, comprenden perfectamente todos los argumentos que hasta aquí he expuesto y la mayoría se manifiesta con mucha agudeza al analizar la complejidad de este fenómeno. Casi todos viven una suerte de experiencia bipolar pues cuando vuelven a sus puestos de trabajo por lo general tienen muchas dificultades para incorporar en sus dinámicas diarias lo que han aprendido en el aula.

¿Qué pasa entonces? ¿Cómo se explica el hecho de que compartamos tantos consensos entre los “implicados” y sin embargo ello no nos sirva para hacer avanzar este barco a mayor velocidad y con un rumbo que indique sobre todo la apropiación creativa de estos artilugios tecnológicos que hoy pueblan el ámbito de la comunicación y el periodismo en todo el mundo?

Infoutopía

Conocer el estado del arte del periodismo digital en Cuba, hacer un diagnóstico como el que, de manera aproximada se ofrece en las páginas anteriores, y en cientos de otras muy valiosas páginas dedicadas al tema como parte de tesis de licenciatura, maestría y doctorado, en todo el país, ha constituido el primer paso para reconocer que la envergadura de este fenómeno es mucho mayor que lo que podría suponerse, por todo lo que “dice” acerca del orden social cubano y el proyecto de país que hemos estado construyendo.

Vale la pena volver sobre las palabras de Rosa Miriam Elizalde, cuando reclamaba una “estrategia coherente que indique para dónde vamos, con qué, cómo y para quién”.

La obstinada ausencia de esa estrategia para la prensa digital es la consecuencia natural de la falta de una estrategia mayor, infocomunicacional, que conduzca al país, y atraviese todos los sectores y dominios de la vida nacional de forma transversal.

Que la comunicación se vuelva algo más que un vehículo para la acción reactiva y “concientizadora” en términos ideopolíticos, y que la información adquiera un valor primordial en todos los procesos de intercambio dentro del sistema social cubano.

Que ninguna política se defina al margen o a contrapelo o para contener los flujos informacionales en la sociedad, de modo que estos sean el soporte de un crecimiento colectivo indetenible, fundamentado en la soberanía nacional, colectiva e individual.

Que cada persona, como sujeto social, sea portadora de una suerte de civismo informacional, y esté comprometida con la creación, la puesta en común y la crítica de la información como base del conocimiento, comprendido este como el más valioso y poderoso articulador de la vida social.

Una infoutopía que se fundamente en la crítica a los modelos informacionales liberalistas que han servido para sustentar la dominación burguesa capitalista; una infoutopía que se base en la construcción creativa y colectiva de sus propios contenidos, con un enfoque socialista.

En un texto escrito para La Jiribilla en marzo de 2011, reflexionaba:  “Un camino posible para la reconstrucción de una utopía socialmente compartida y movilizadora, podría ser la del dominio in extenso y útil de las fuentes, los canales, los usos y el consumo de información en esta Cuba llamada a rearticular sus posibilidades históricas en este siglo xxi.”[8]

Para apartarnos de un enfoque tecnologicista habría que decir con Dominique Wolton  que “todo cambio técnico o toda estructuración de un nuevo mercado no representa ninguna novedad radical en una estructura generalizada de la comunicación, porque la organización de la comunicación a escala individual o social no es una técnica. La imprenta no permitió la Reforma, sino que la Reforma dio sentido a la revolución de la imprenta. Igualmente, la radio y después la televisión han obtenido un impacto importante sólo porque iban del brazo con el movimiento a favor de la democracia de masas.”[9]

De modo que es iluso pensar que el escenario actual pueda modificarse solo bajo el influjo positivo que significará en un futuro, que no puede ya ser muy lejano, en el que aumente por lo menos 3000 veces[10] la conectividad actual de Cuba y se amplíe significativamente el índice de penetración de Internet en el país.

Si por arte de magia o de cualquier otro origen enigmático, mañana mismo empezara a notarse la existencia del anhelado cable submarino que ya enlaza La Guaira-Siboney con capacidad de aportar las mejoras mencionadas, no es dable esperar un cambio cualitativo proporcionalmente trascendental en la práctica periodística para y con Internet: falta diseño y método para encaminar el cambio.

Poner en cubano

La fragua y diseminación de esta infoutopía articuladora será viable también, aunque no solo, en la medida en que podamos “poner en cubano” la práctica de comunicación digital en Cuba. Esto significa en primera instancia reorientar los esfuerzos mayores hacia los usuarios cubanos en la Isla (y también fuera de ella), previendo, por supuesto, escenarios inevitables de mayor conectividad a una Internet full. En segundo lugar, corregir el sesgo promocional que ha asumido este periodismo que hacemos para redireccionarlo hacia un enfoque dirigido por la crítica social colectivamente fundada.

Para ello los periodistas y los directivos deberán reconquistar, remozar, actualizar (todo ello a la vez) la noción del periodismo como servicio público y deberán dejarse interpelar por el mandato popular. Este es el primer paso para detener el avance de la disrupción progresiva entre los discursos de la prensa y los discursos de la vida cotidiana en Cuba.

Este criterio de servicio público no excluye la tarea de propagación y discusión “político-ideológica” –esto no es más que reconocer el derecho de los comunicadores para defender una hegemonía o intentar hacer avanzar una contrahegemonía. Pero al mismo tiempo incluye comprender la presencia en medios digitales como una oportunidad para vehiculizar el uso intensivo de la información en los procesos de nuestras vidas cotidianas reconociendo y compartiendo su natural conflictividad.

Renuevo ahora mis propias palabras, publicadas en 2011: “Resolver la infección [de marabú] de las tierras es condición para ofrecer alimento a los estómagos; desperezarse, ir en campaña hacia un modelo de sociedad sustentada en el valor del conocimiento nos daría ciertas garantías para un futuro en el que toda vocación no se reduzca al mero estómago.”[11]

La Habana, noviembre 2012

Notas

[1] Granma Internacional fue el primer medio de prensa cubano que “saltó” a la red, en abril de 1996.

[2] “¿Cómo multiplicar la presencia de Cuba en Internet?” Disco compacto que incluye los contenidos, programas y aplicaciones informáticas tratados en el primer curso de postgrado “Cómo multiplicar la presencia cubana en Internet”, convocado por la Unión de Periodistas de Cuba. La dirección del enlace es: ftp://ftp.cip.cu/Recursos/multimedia-Como-multiplicar-la-presencia-de-Cuba-en-internet.zip” Disponible en: http://www.cip.cu/contenido/recomendamos/bfcomo-multiplicar-la-presencia-de-cuba-en-internet/  Nota de la autora: El enlace al documento actualmente no funciona, pero traemos aquí la referencia completa como demostración de este enfoque. Consultado: 12/11/12.

[3] Ecured: “Al insertarse en Internet, Granma fue una de las publicaciones pioneras del periodismo digital en el país, espacio que ha convertido en otra trinchera de ideas para divulgar la verdad sobre Cuba.” Disponible en: http://www.ecured.cu/index.php/Peri%C3%B3dico_Granma. La cursiva es de la autora. Consultado: 10/11/12.

[4] Internet World Stats. Disponible en: http://www.internetworldstats.com/stats10.htm Consultado: 10/11/12.

[5] Ver en el post de Raymond J. Sutil Delgado: “Y, ¿Qué hay en los sitios web .cu? Un artículo de preguntas”, en Sin tecnoestrés, 27 de diciembre de 2011. Disponible en: http://sintecnoestres.cubava.cu/2011/12/27/y-que-hay-en-los-sitios-web-cu-un-articulo-de-preguntas/#more-69 Consultado: 12/11/12.

[6] Fuente: www.pingdom.com. “Acceso a Internet alcanza a un 30% de la población mundial” en Cubadebate, 31/1/2012. Tomado de: http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/01/31/acceso-a-internet-alcanza-a-un-30-de-la-poblacion-mundial/ Consultado: 9/11/12.

[7]  “Una de cada 13 personas en el mundo usa Facebook”. Tomado de: http://myspace.wihe.net/infografia-obsesionados-facebook/. Consultado el 9/11/12

[8] Milena Recio: “La hora de los desconectados”, en La Jiribilla, 26 de febrero al 4 de marzo de 2011, núm. 512, La Habana. Año IX. Disponible en: http://www.lajiribilla.co.cu/2011/n512_02/512_07.html

[9] Dominique Wolton: Internet, ¿y después?, Editorial Gedisa, Barcelona, 2000. s/p

[10] Juan Marrero: “¡Una buena noticia!: el cable submarino entre Venezuela y Cuba”, en Cubadebate, 12 de enero de 2011. Ver en: http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/01/12/%C2%A1una-buena-noticia-el-cable-submarino-entre-venezuela-y-cuba/  Consultado: 13/11/12. Más información sobre este tema: http://ecured.cubava.cu/2012/05/29/quien-me-tira-un-cable/

[11] Milena Recio: Ob cit.

De la “caja tonta” a la pantalla ubicua (inteligente)

noviembre 23, 2012

Este texto fue leído como ponencia en el Festival de Televisión Cuba 2012, en octubre de 2012. También en PA(I)SAJES WEB.

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Por MSc. Milena Recio Silva

La televisión, esta noción en la que se confunden los factores tecnológicos, de producción y de consumo que caracterizan al más notable, impactante y futurista medio masivo de comunicación, se encuentra hoy frente a unas nuevas oportunidades que le ayudarán, quizás ya para siempre, a despojarse de ese alias ingrato tan llevado y traído que la describía como la “caja tonta”.

El siglo xx fue el siglo de la televisión. Y al parecer el siglo xxi también lo será, a partir de un proceso, que ya está en marcha, de compenetración entre la cultura emergente propia de la socialidad en Internet y las capacidades más que demostradas de la televisión para conformar, discursivamente, el “sentido de las cosas”: los horizontes de comprensión del hombre contemporáneo.

Televisión social

Televisión social

 

En la inexorable metamorfosis de la televisión, esta adquirirá al menos dos nuevos valores: será social, y por eso mismo, será inteligente.

La gran industria de la televisión tenderá a apartarse de un régimen difusionista, trasmisivo, autoritario, asimétrico y seguramente “aprenderá” a cooperar en la conformación de los criterios de verdad desde los cuales construye sus discursos, articulándose con sus audiencias, transformadas ahora, gracias también al impacto positivo de unas dos décadas de existencia de Internet, en legiones de usuarios (2400 millones se cuentan hoy) mucho más entrenados e interesados en la crítica y en la co-producción de los contenidos.

Cierta altivez, que los costosos, complejos y elitistas mecanismos de la producción televisiva contribuyeron a abonar durante las muchas décadas de su estrellato, será seguramente trascendida.

Como sabemos, los sucesivos y constantes abaratamientos de una parte fundamental de los “útiles” tecnológicos que sirven para “hacer” televisión, han posibilitado el acceso plebeyo a esas prácticas creadoras.

Algunos géneros como el videoclip, el documental o los informativos periodísticos, han sido masivamente tomados por asalto, para llegar, en muchos casos, a torcer el brazo de la gran industria, obligada a incluir en sus programaciones parte de un acervo que se produce, en paralelo, fuera de los circuitos institucionales, de marca.

Lo mismo ocurre con los canales para distribuir los contenidos audiovisuales. A la señal aérea o por cable, se suma el flujo creciente de contenidos audiovisuales que se difunden y se comparten a través de una Internet de banda ancha, convertida paulatinamente en todo un ecosistema, cuyo lenguaje más característico tenderá a ser el de las imágenes en movimiento.

Watching TWeb

Pero cuando hablamos de co-producción nos remitimos a procesos que van más allá de la cada vez más numerosa y valiosa participación de los espectadores/usuarios en la producción y distribución de contenidos audiovisuales alternativos, a veces guerrilleros, respecto a los canales tradicionales, en particular a través de la web.

Desde hace unos pocos años se ha abierto un nuevo cauce para ese diálogo, que en lo inmediato constituye un atractivo filón de mercadeo para las teledifusoras convencionales.

La gran industria de la televisión ha identificado una nueva oportunidad para relanzarse con nuevos atractivos hacia el mercado de la publicidad: se trata de la llamada “televisión social” que ha nacido bajo la impronta de la expansión a gran escala de dispositivos móviles inteligentes (smartphones), los tablet PCs, la banda ancha y el gran boom de las redes sociales.

Conversación a propósito de la TV

Conversación a propósito de la TV

Twitter ha sido la aplicación web líder para que millones de usuarios interactúen “en vivo” a propósito de trasmisiones televisivas, entablando “conversaciones” de 140 caracteres con otros usuarios en torno a los temas trasmitidos y produciendo de facto una retroalimentación inmediata con la fuente televisiva.

Otras iniciativas, algunas sucedáneas de Twitter, como por ejemplo la web Comenta.tv, dedicada al mercado latinoamericano, permite que miles de usuarios “reaccionen” frente a la pantalla, no ya interactuando con quienes comparten la misma habitación, sino con quienes de manera remota concurren en el espacio virtual.

Comenta.tv se presenta a sí misma como “televisión aumentada en tiempo real”, tratando de hacer énfasis en la idea de un puente, una pasarela de doble sentido entre el universo atómico donde desarrollamos nuestra vida física, y el espacio de la virtualidad digital.

Esta modalidad de feedback, no obstante su simultaneidad y alcance numérico multiplicado, no llega a sobrepasar la expresión reactiva contenida o posibilitada también en la tradicional llamada telefónica, tanto la que a los espectadores le permite “comentar” o incluso “denunciar” lo “visto” en la pantalla, –aunque ahora la novedad radica en que se puede “conocer” lo enunciado por otros–, como la que facilita a los productores acopiar la data más preciada para los anunciantes: el perfil de las audiencias.

A estas alturas, corremos nuevamente el riesgo de que una poderosa noción como la de “Televisión Social”, se vuelva mero instrumento de una práctica de mercadotecnia que no implique realmente una transformación raigal del modelo de comunicación implícito en estas nuevas interacciones.

El calificativo de “social”, en esta acepción etiquetada y acrítica puede ser llevado, en su extrema ligereza, a una interpretación que lo reduzca a su condición numérica y lúdicra de participación más formal que sustantiva.

Hasta el momento, la mayoría de estas experiencias se basan en la extensión de los algoritmos sociales implantados por la racionalidad facebookeana, donde “la dialéctica es imposible, el conflicto está estructuralmente prohibido” y “es sustituido por la indiferencia como estilo relacional”.[1]

Es posible afirmar que el verdadero rumbo de una televisión social que evolucione desde una simple interacción reactiva y consiga promover una participación inteligente, concienzuda, movilizadora, creativa, edificante, para los individuos, los grupos y las sociedades, tendría que encaminarse a través de la adopción de las complejas narrativas transmedia, en las que la televisión detentaría un papel axial.

Creemos que no habrá una verdadera televisión social si sus contenidos no se construyen colaborativamente adoptando las formas narrativas transmedia; si esos contenidos no llegasen a insertarse en un verdadero ecosistema de creación y recreación de sentidos múltiples basados en la cooperación entre prosumidores, ubicados indistintamente delante o detrás de la pantalla ubicua.

Más allá del crossmedia

La noción de transmedia según Henry Jenkins,[2] principal difusor de este concepto, alude a “una historia narrativa -mundo narrativo-, tan grande, que no cabe en una sola plataforma y se expande, necesita expandirse, por distintas plataformas y formatos -ambos autorreferenciales-, construyendo una narrativa envolvente, inmersiva, integradora y participativa”.

Narrativa transmedia es “aquella que atraviesa numerosos tipos de canales mediáticos de forma estructurada e integrada dentro de cada plataforma, haciendo una contribución valiosa y específica a nuestra experiencia total.”

“Aunque históricamente ha habido una tendencia a la redundancia, a la repetición de la misma información en cada canal mediático, la narración transmediática le da la vuelta para que cada plataforma complemente lo que hemos aprendido de las otras. Algunas de las pistas clave de Lost se podían encontrar a través de la serie de televisión, pero otras estaban dispersas en juegos online, ennovelas, podcast o episodios para móviles.”

Transmedia

Transmedia

Las formas concretas de creación transmedia representan un amplio campo de experimentación en el que todavía deberán probarse los formatos, los lenguajes, los códigos, las fórmulas dramatúrgicas, los géneros, etc.

La televisión pública y la narrativa transmedia

Todo este enfoque guarda especial interés para aquellas televisiones de servicio público, sobrevivientes, vale decir, que conservan como su principio fundamental un ejercicio enfocado a la solución de demandas cognitivas sociales más allá de las reglas estrictas de la televisión comercial.

El transmedia crea un universo, una experiencia, contenida en un tiempo y un espacio que se expande, como la historia misma, alimentada desde las nociones de todos cuantos participen elaborando una especie de “cadáver exquisito” coherente y relevante socialmente.

No solo es dable hablar de narrativas transmedia para géneros de ficción, como nos ha insistido el profesor argentino Carlos Scolari. Incluso el periodismo estaría en excelentes condiciones de aceptar el reto de esta reificación de la historia como motivo principal.“Esta primacía de lo narrativo está cada día más clara: no importa tanto el o los medios donde se desarrolla la información, sino la historia que se está contando.”[3]

En este mismo texto Scolari nos recuerda una afirmación de Randy Covington quien en 2006 sostenía que “las organizaciones periodísticas prestarían un mejor servicio si se centraran en las historias, y no en las plataformas para su distribución.”[4]

Se trata de que toda la parafernalia y el entusiasmo tecnofílico no se vuelvan una cortina de humo para ocultar y sepultar bajo el peso monumental del mercadeo, el verdadero sentido transformador que podría alcanzar una Televisión Social, nutrida de la inteligencia colectiva actuando a través de la construcción cooperada de sus narraciones.

Infinito transmedia

Infinito transmedia

Notas

[1] Ippolita: En el acuario de Facebook. El irresistible ascenso del anarco-capitalismo, Enclave de Libros, Madrid, 2012. pp. 28 y 29.

[2] “Convergence Culture” de Henry Jenkins

[3] Carlos Scolari: Transmedia storytelling: más allá de la ficción. Posteado en Hipermediaciones, 10 de abril de 2011. Tomado de:  http://hipermediaciones.com/2011/04/10/transmedia-storytelling-mas-alla-de-la-ficcion/. Consultado el 24/10/2012.

[4] Randy Covington: “Myths and Realities of Convergence”. Citado por: Carlos Scolari: Ob. Cit.

 

Cuba 2.0: Género y diversidad en primera persona

marzo 7, 2012

Este artículo fue escrito en mayo de 2011, y quedó incluido en el cuaderno Género y Comunicación , que publica la Asociación Española de Mujeres Profesionales de los Medios de Comunicación (AMECO), en la edición monográfica “Nosotras 2.0. Mujeres y Redes Sociales” de julio de 2011, núm. 13, pp. 135-162.

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Autora: MSc. Milena Recio

“En Internet nadie sabe que eres un perro”, le comentaba un sabueso a otro desde un cartoon en la página de The New Yorker,[1] en el ya lejanísimo 1993.[2]  Para entonces, una frase como esa, acompañada de la imagen de dos perros “familiarizados” con la PC conectada, logró una síntesis admirable de algunas de las claves sociológicas desde las que se podía comprender la gran red digital en la que recién se estrenaba la web.

Dos conclusiones fundamentales eran enfocadas en aquella ilustración: que Internet era potencialmente para todos sin importar quiénes fuéramos –la utopía de la democracia plena, sin discriminación; y, como segunda idea, que todo era posible, hasta lo más insólito, también porque el tipo de interacción social que permitía Internet facilitaba la opción de travestizar identidades, ya fuera para proteger la intimidad de los cibernautas frente a la fisgonería eventual, o simplemente, para jugar la representación de otros Yo.

Para muchos usuarios, con independencia de las habilidades que poseyeran en el uso de estas tecnologías, ocultarse detrás de un nombre falso, una edad trocada, un género impostado, era práctica cotidiana en esos primeros años de difusión de Internet.

Para empezar, el público no sabía con certeza quién–estaba–detrás–de–todo–eso ni si por las incursiones en Internet podíamos ser censados, vigilados o perseguidos. Existían temores –no todos infundados– que inducían a “decir mentiras” al entregar datos personales en Internet. Muchas veces era preferible “ser otro” para realizar procedimientos tan triviales como presentarse en una sala de chat.  Pero no solo estas paranoias motivaban la tendencia al camuflaje; también había en los usuarios de entonces el gusto por vivir, en la virtualidad, otras vidas.

“Cultura de simulación”, le llamó Sherry Turkle a este comportamiento, en sus ya clásicos estudios[3] sobre los MUD (multiuser dungeons o multiuser domains): “Los MUD borran la línea que separa la vida de los juegos, haciendo que se descontrolen muchas otras de nuestras brújulas”, nos dice al analizar estos entornos de interacción. [4]

“En los MUD, los gordos pueden ser esbeltos y los guapos pueden ser vulgares. El anonimato de los MUD (solo se conoce al usuario por el nombre que asigna a sus personajes) deja mucho espacio para que los individuos expresen aspectos inexplorados de sí mismos. Los juegos ofrecen oportunidades incomparables para jugar con la propia identidad y ‘probar’ otras nuevas.”[5]

En su artículo “La identidad en Internet”, Turkle citaba un testimonio muy ilustrativo de uno de sus informantes, quien reflexionaba de este modo sobre el encanto de estos simulacros identitarios:

“En un MUD puedes ser lo que tú quieras ser. Si quieres, puedes redefinirte por completo. Puedes ser del sexo opuesto, puedes ser más parlanchín o más callado, lo que quieras. Puedes ser lo que quieras, siempre que tengas capacidad para serlo. (…) Es más fácil cambiar la imagen que das a los demás, porque lo único que ven es lo que tú les enseñas. No miran tu cuerpo y sacan conclusiones, ni escuchan tu acento y sacan conclusiones. Solo ven tus palabras. Y siempre está ahí. Durante las veinticuatro horas del día puedes acercarte a la esquina y siempre habrá allí unas cuantas personas con las que valga la pena hablar, si has encontrado el MUD adecuado para ti.”[6]

Turkle teoriza en torno a las cualidades de Internet para encarnar un espacio privilegiado de experimentación, de construcción y reconstrucción del Yo, donde las identidades se vuelven “múltiples y fluidas”, siguiendo el postulado del ideal posmoderno. Esta autora encontraba en la práctica simulatoria una oportunidad para la construcción de un Yo virtual, una construcción elaborada a partir del desdoblamiento y la fragmentación de la personalidad real, que nos acercaría supuestamente al patrón de cómo desearíamos ser.

Pero pasados menos de veinte años y ante una red mucho más extensa, que relaciona a unos 2 000 millones de personas en todo el planeta, en un nuevo estadio de la tecnología que soporta Internet, el panorama es bien distinto. “Ser yo” se ha vuelto imprescindible en algunas de las interacciones que realizamos en la red.

Ante el reinado actual de la web 2.0, de la práctica del crowdsourcing[7] y las redes sociales, la reafirmación de identidades emerge como uno de los signos más distintivos del uso social de la gran red de redes.

Los nuevos “juegos” ya no prevén la encarnación de personajes ficticios, sino a la inversa; cuanto más realistas son las posiciones desde las cuales se actúa en las redes sociales, tanto más efectiva es la relación virtual entre los concurrentes. “Estar”, “tener”, “compartir” a través de los blogs, de Facebook o Twitter obligan a “mostrar” nuestro santo y seña sin disimulo, e incluso el alma si es preciso, sin disfraces. De otra forma no tendría sentido.

Ahora es necesario decir quiénes somos para sumergirnos profundo en las interacciones virtuales. Reafirmación que en ocasiones puede llegar a tocar los extremos y convertirse en indiscreta y hasta peligrosa.

Rob Cottinghan lo ha captado así, y lo dibujó en otra ilustración[8] que homenajea y “actualiza” a la clásica de The New Yorker. En ella, un perro habla con otro acerca de cómo maneja su identidad en la red social: “En Facebook, 273 personas saben que soy un perro, el resto solo puede ver mi perfil limitado.”

Somos

¿Y esa luz?
–Es tu sombra…[9]

Dulce María Loynaz

Los usuarios hemos “evolucionado”. Las generaciones–Internet han pasado de ser recatadas a ser exhibicionistas; lo que nos hacía temer –nuestra intimidad propalada a los cuatro vientos–, hoy nos seduce.

Enseñamos nuestra vida cotidiana, nuestra familia, los espacios físicos que habitamos, nuestras ideas más espirituales, incluso nuestros defectos, angustias, debilidades… todo, a veces sin mesura, porque vivimos la ilusión de una entrega “solidaria” de este acervo personalísimo: otros también nos “dan”; es lo que interpretamos o asumimos. Esto nos hace sentir confortables y reduce al mínimo la percepción de riesgo que podamos tener frente al “otro”.

La exposición asidua, en algunos casos viciosa, a esa alteridad fraterna y el consecuente estímulo para corresponderla, provee a los usuarios-individuos de las redes sociales, una experiencia sublimada de autoafirmación identitaria. “Soy lo que soy”, sin dudas, y puedo dialogar con otros en igualdad de condiciones, en un ambiente que ofrece una sensación grata de libertad.[10]

En Facebook no hay categoría de “Enemigo”: la diferencia que distancie, que sea irreconciliable, inmanejable, caótica, ha sido descartada en el diseño del software y en el planeamiento de la relación humana en esa plaza virtual. Solo es posible una hermandad fluida, trivial a veces.

La estructuración de la red (“su principio activo”) depende del reconocimiento y la identificación mutua entre los miembros del grupo. La amistad feisbukeana se fundamenta precisamente en el mecanismo contrario al enunciado por el perro de The New Yorker. Podríamos traducirlo diciendo que si “nadie sabe que eres un perro” –es decir, ¿quién eres?–, no harás nunca Amigos entre aquellos que gustan de la simpatía canina. Pasar de incógnito, o travestizado es el primer paso para el fracaso en una red social como Facebook.

En Twitter, por su parte, quienes “siguen” los tuits de un determinado usuario exponen su interés automáticamente con la fuente. Aunque no hay que ser “Amigos”, como en Facebook, la doble relación de “seguidor–seguido”, plantea de forma explícita la existencia de un patrimonio común de intereses que son reconocidos, e incluso expuestos a la mirada de los terceros.

También en un blog “dar la cara” es lo natural. Uno de los criterios de medición de la calidad del trabajo narrativo, del trabajo de autor, es precisamente el modo en que este expone su personal punto de vista. No tiene el mismo sex appeal bloguístico una bitácora que se construye de retazos de textos retomados de otros autores, que aquella que se edifica desde las entrañas de su dueño, contando las cosas–de–la–vida, y opinando abiertamente sobre ellas.

La “objetividad”, entendida como el distanciamiento entre el sujeto que discursa y el objeto de referencia sobre el que lo hace, donde el Yo se oculta, no es precisamente un valor bien visto en el discurso bloguero. El subjetivismo, llevado incluso al extremo del intimismo es, al contrario, uno de sus mayores atractivos.

En Flickr, en Youtube, en Picasa, esas latitudes audiovisuales de las redes sociales, mostramos y compartimos, sin reserva, la imagen nuestra, de cómo nos vemos o de la realidad que transcurre ante nuestro dispositivo lente-ojo –simbiótico y ubicuo–. Y mientras más abundante es nuestra exposición, más posibilidades tenemos de recibir a cambio, fragmentos, con sentido, de la vida de los otros.[11]

En diversos espacios de la web 2.0, donde se aplica el crowdsourcing –entre los más concurridos están esos bazares como Ebay, Amazon o Mercado Libre– es preciso incluso no mentir, o hacerlo lo menos posible, para conseguir méritos como comprador–vendedor y subir en el ranking de usuarios confiables.

El hiperrealismo con que encaramos nuestras identidades en la fase actual de las interacciones que sostenemos en Internet, da paso a la superación del tufillo nihilista propio de la era en que reinaban las simulaciones,[12] y contribuye a consolidar a la red como un espacio de socialidad dura, densa, con capacidad para influir de manera más decisiva en la vida real, la que se desenvuelve también en los entornos tangibles.

En su Crítica de la razón informática de 1998, Tomás Maldonado se colocaba entonces en una posición encarada con autores como Turkle o Howard Rheingold (creador del concepto de “comunidades virtuales” en 1992), quienes trataban el tema de las identidades en Internet de un modo, digamos, “optimista”.

Para Maldonado el juego posmoderno de las identidades no era precisamente expresión de una práctica libertaria si se basaba en el disimulo del Yo. Se preguntaba: “¿Cómo es posible construir una democracia si en la sociedad digital las identidades se presentan fluctuantes, inasibles, como un pasaporte mojado? ¿Cómo se puede llevar adelante en ese contexto una conversación –entendida como una acción comunicativa democrática– que empeñe a los ciudadanos?”[13]

“Un forum político genuino es posible sólo cuando los participantes están implicados personalmente en la discusión, o sea en una confrontación cara a cara entre ellos. Un forum de enmascarados, de fantasmas, formado por personas que no son lo que dicen ser, no es, ni puede ser, un forum político.”[14]

Efectivamente, durante la última década, los desarrollos tecnológicos e informacionales que han tenido como punto de partida el fenómeno de la web 2.0 han contribuido a una explosividad de las formas de interacción y de los ámbitos de participación social en la red, que han impactado también –con sus formas– los entornos no virtuales de la sociedad contemporánea.[15]

Así, la sobre-exposición de las identidades que hemos venido describiendo, aparece como característica asociada a grupos de usuarios cada vez más sagaces frente a la tecnología y más conscientes de su identidad virtual; usuarios capaces de adoptar funciones que antes eran patrimonio exclusivo de expertos o profesionales. Vivimos la época de la popularización de la gestión de proyectos, y de la creación de contenidos.

De la mano de los avances en la tecnología web, ha podido relanzarse así el ideal utopista que representaba Internet, desde sus albores. Internet reconquista la potencialidad de volverse un terreno propicio para poner en juego nuevas tácticas en favor de la igualdad social, mediante la acción deliberativa y el flujo expedito de información de interés social.

Este cariz libertario se confirma en nuestros días ante la presencia y la evolución de un cada vez más fuerte ciberactivismo social en primera persona,[16] volcado en muchos casos a los temas de la agenda pública que más se destacan en la sociedad contemporánea. Entre ellos, por supuesto, el de las luchas por la igualdad de género y la tolerancia ante las diversidades sexuales. Su manifestación a través de todas las formas de uso de las redes sociales está fuera de toda duda; es una marca de nuestros tiempos.


A(isla)mientos

“Una isla es una ausencia de agua rodeada de agua…”[17]
Dulce María Loynaz

Cuando se piensa en Internet, en la experimentación y el uso masivo de las redes sociales no se identifica a Cuba y sus entornos socioculturales[18] como un ejemplo muy descollante, salvo por la visibilidad, a nuestro juicio desproporcionada e innatural, que ha alcanzado el personaje encarnado por la bloguera Yoani Sánchez.[19]

Lo cierto es que Cuba sigue siendo un espacio geográfico de baja conectividad, y una integración sociocultural diversa y vital, cuyos habitantes, sin embargo, están muy poco o casi nada familiarizados con la banda ancha, las compras por Internet o los contenidos multimedia online.

La cifra de penetración de Internet en Cuba, según la Internet World Stats (IWS), es de solo 14 por ciento, considerando una población total aproximada de 11,5 millones de personas y de 1,6 millones de “conectados”; una de las más bajas proporciones en América Latina. Buena parte de estos usuarios se conectan a una especie criolla de Intranet con accesos limitados, y a baja velocidad.[20]

Un reciente estudio de la Oficina Nacional de Estadísticas de Cuba[21] informaba, además, que solo el 5,8 por ciento de los cubanos usó el correo electrónico en el 2009. El sondeo identificó que apenas el 31,4 por ciento de la población cubana tuvo acceso a una computadora en el mismo lapso –de los 700 000 que se reportan en el país; para una tasa de 62 computadoras por cada mil habitantes. En la mayoría de los casos –el 85 por ciento– los usuarios de estos servicios de red “entraron” desde computadoras instaladas en centros de estudio o trabajo.

La instalación de un cable submarino desde Venezuela (La Guaira) a Cuba (Siboney), como parte de la colaboración entre los países del ALBA, permite alimentar diversas expectativas acerca de las posibilidades futuras[22] que traerá este acceso más rápido a la red global, aunque todavía no se conoce de qué modo se concretará el incremento de la capacidad de conexión del país.

El diario Granma,[23] en noviembre de 2010, publicaba una de las pocas explicaciones públicas en torno a los planes del Estado cubano para hacer uso de este avance en materia de conectividad: “El cable submarino proporcionará una mayor calidad en las infocomunicaciones, pero no necesariamente significará una extensión de las mismas. La socialización del servicio dependerá más de buscar en las reservas de eficiencia que de la ampliación de la red.”[24]

Pero en Cuba las deficientes conexiones y la precariedad del acceso no han imposibilitado, no obstante, los usos de las redes sociales, a escalas cada vez mayores y con una calidad también en incremento.

En Blogs Cuba: una identidad atrincherada[25], un texto de 2006 en que analizábamos el comportamiento de la incipiente blogosfera cubana,[26] y en particular, de la producción de blogs por parte de periodistas cubanos, la atención central de nuestra mirada se volcaba también en el manejo de las identidades en estos ambientes web.

En aquel momento pudimos identificar e ilustrar “los trazos de una discursividad de afirmación identitaria basada en el concepto ‘Cuba’ desde una posición reactiva y de defensa”[27]. Diagnosticábamos una despersonalización bastante generalizada en las incursiones de los recién estrenados bloggers. Muchas veces el Yo se opacaba detrás de una identidad más trascendente: la de la Patria (con mayúscula).

Pasados estos años se han diversificado mucho más los actores[28] de la blogosfera cubana, por lo que es necesario dirigir la mirada a otros grupos que se han sumado a la producción de blogs y al uso intensivo de otros espacios de las redes sociales, lo que, entre otras características, ha implicado una flexibilización mayor de los puntos de vista, y una multiplicidad de los temas y los discursos.[29]

En particular, resultan destacables, como lo constata la bloguera Sandra Álvarez, autora del blog Negra cubana,[30] que “de todas las temáticas posibles en este nuevo medio, una de reciente emergencia en las redes cubanas es el tratamiento del género, la sexualidad y la diversidad sexual, lo cual en varias ocasiones va asociado a cierto activismo en el terreno de los derechos sexuales y reproductivos, y en otras a la prevención del VIH/sida.”[31]

Bloguear con A

“No nos dejes caer nunca en la tentación de desear la palabra vacía –¡el cascabel de las palabras!…–”
Dulce María Loynaz[32]

El citado artículo (post) de Álvarez, y los datos de una ponencia recién presentada por Yasmín S. Portales,[33] más una navegación profunda por otros directorios de blogs cubanos permiten identificar un pequeño número de bitácoras actualizadas que tiene el tema del género como principal articulador del discurso. Son personales –no grupales o institucionales–, y sus autores residen en la Isla:

Homo@sapiens.cu, de Alberto Roque. Su nota de presentación dice: “Nací el 16 de julio de 1969, en Güines, La Habana. Soy médico de profesión y colaboro con el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX)[34] en los temas referentes a la diversidad sexual.” // (http://aroqueg.blogspot.com/)

Discriminación Cero, de Reinaldo Cedeño Pineda, quien se presenta como “Reinaldo Cedeño Pineda (EL POLEMISTA) PERIODISTA / Premio Nacional de Periodismo Cultural / Miembro de la UNEAC y la UPEC / Amo el verbo rápido y la mente abierta” / escribanode@gmail.com // (http://lapolemicacontinua.blogspot.com/)

K1000G. Mi Cuba… y más, de Camilo García. En la presentación se lee:Este espacio me anima a compartir el pedazo de mi Cuba que tengo a mano, el que me gusta y el que me disgusta; pero, sobre todo, del que se sabe poco o al que no se tiene acceso fácilmente: el de la diversidad sexual del CENESEX, donde trabajo voluntariamente desde 2003. También hay opiniones sobre otros temas que me llaman la atención y, porque los conozco mejor, me puedo aventurar a escribir sobre ellos. Te invito a comentarlos. Acepto el debate, siempre que venga de buena gana.” // (http://k1000g.blogspot.com/)

Negra cubana tenía que ser, de Sandra Álvarez. Se presenta como: “Negracubana, soy mujer, mestiza, negra, caribeña. Soy el producto de otros seres que me habitan y definen” // (http://negracubanateniaqueser.wordpress.com/) // (http://www.facebook.com/negracubana) // (http://twitter.com/#!/negracubana )

En 2310 y 8225, de Yasmín S. Portales quien se describe a sí misma de este modo: “Soy cubana. Mi vida es un fino equilibrio entre el ejercicio de la maternidad, el feminismo y el marxismo crítico.” // (http://yasminsilvia.blogspot.com/)

Paquito el de Cuba, de Francisco Rodríguez, jefe de información del semanario Trabajadores, de la CTC (Central de Trabajadores de Cuba). Su amplísima y reveladora introducción detalla: “Soy Paquito, el de CUBA; martiano y periodista; comunista y gay; ateo convencido y supersticioso ocasional; padre de un hijo varón a quien adoro y pareja desde hace siete años de un hombre seronegativo que me ama; paciente de SIDA desde el 2003 y sobreviviente por más de cinco años a un linfoma no Hodgkin (sic); profesor universitario y alumno de la vida; seguidor de los temas económicos cubanos y apasionado devorador de literatura universal; opinático incontinente y beligerante mesurado; amigo de mis amigos y compasivo con mis enemigos; equivocado muchas veces y arrepentido nunca; optimista empedernido y entusiasta eterno; vivito y coleando; en fin, otro tipo normal y corriente, que quiere compartir contigo su historia, opiniones y anhelos…” // (http://paquitoeldecuba.wordpress.com/) (http://twitter.com/#!/paquitoeldecuba) (http://www.facebook.com/profile.php?id=567524565)

Mujeres intimidades, de Aloyma Ravelo, periodista de la revista Mujeres, de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC). Su presentación dice: “Periodista, escritora, guionista de radio y TV, máster en Sexualidad, con ocho libros publicados sobre esta temática. Dedica gran parte de su tiempo a la consejería de hombres y mujeres de todas edades que le escriben sus más íntimos conflictos en esa parcela tan compleja y difícil que suele ser la sexualidad humana.” E–mail: aloyma@infomed.sld.cu // (http://mujeresintimidades.blogcip.cu/informacion/)

Es notable que se trata de un número pequeño de blogs (siete) y muchos de sus autores son activistas o colaboradores del CENESEX (Centro Nacional de Educación Sexual), o de la FMC (Federación de Mujeres Cubanas), dos de las instituciones que en Cuba se encargan de transmitir la comprensión de la igualdad entre géneros y la tolerancia ante las diversidades sexuales.

Si bien estos blogs son hijos de la iniciativa y la necesidad de comunicación propia de sus autores, tal como se aclara desde la misma presentación de ellos, muchas veces encontramos similitud entre las agendas personales e institucionales, y encarnan una función “divulgadora” que en muchos casos viene a suplir o aliviar la carencia o ausencia de estos temas en el periodismo cubano tradicional.

Véase como ejemplo muy locuaz la cobertura que desde casi todos estos espacios de la blogosfera se ha dado a las diversas ediciones de la Jornada Cubana contra la Homofobia[35]. Los activistas reconocen que los medios de comunicación, durante esta cuarta celebración de las jornadas en 2011 dieron una mayor cobertura, pero también destacan las incongruencias mediáticas:

“Todavía hay paradojas difíciles de explicar. Esta manifestación de varios cientos de personas de la comunidad LGBT[36] y H –porque no excluimos a los heterosexuales– con sus familias y amistades, así como el resto de las actividades que transcurrieron durante todo ese día a solo una cuadra del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), donde radican los principales canales del país, no mereció ni siquiera un minuto en sus espacios informativos estelares.

”El noticiero televisivo de esa noche, (…) consideró más importante un reportaje intemporal sobre la restauración de la estatua del Cristo sobre la Bahía de La Habana. Al parecer, es más aceptable para la pequeña pantalla la imagen fría, marmórea e inmóvil de Jesús, que la presencia probablemente perturbadora –¿o tal vez no?–, de una alegre multitud de gays, lesbianas y transexuales arrollando por las calles, con carteles contra la discriminación y la homofobia, y banderas cubanas y multicolores, en apoyo a una Revolución humanista y diversa.”[37]

De los siete blogs aquí agrupados cuatro tienen como autores a hombres y tres a mujeres. Esta proporción se corresponde con una de las características de estos nuevos espacios dedicados al género y la sexualidad: por el momento el abordaje de las homosexualidades y de la lucha contra las homofobias es la elección temática más recurrente entre ellos.

Resulta muy notable que otros “problemas” típicos de las agendas de género, como pueden ser la subordinación de la mujer en la sociedad y la consiguiente lucha por sus derechos, están mucho menos representados, a pesar de que ciertos enfoques a estas temáticas son insuficientes o inexistentes en el espacio de comunicación pública que protagoniza la prensa tradicional; y en los tejidos de la sociedad civil se encuentran, muchas veces veladas pero punzantes.

Como tendencia, son las mujeres (blogueras) quienes hablan de mujeres; pero no ocurre a la inversa. Los hombres que discursan sobre género generalmente prefieren abordar los asuntos de las homofilias y las homofobias masculinas (muy pocas veces también las femeninas).

Sandra Álvarez lo describe de este modo: “Es muy poco probable hallar un post sobre la paternidad, las relaciones familiares o sobre cuestiones relativas a la mitad femenina en lo que escriben estos blogueros cubanos. Mientras las mujeres comentan todas las preferencias sexuales ellos se restringen a hablar de su experiencia homosexual. Al tiempo que ellas opinan sobre problemas familiares y sociales ellos se concentran en abordar sus derechos sexuales. Ellas discursan sobre la homosexualidad masculina y el uso del condón, pero ellos no mencionan a las lesbianas ni hablan del aborto.”

¿Es posible que en la construcción de estas identidades sustentadas en el respeto al “otro” (homosexual) exista la latencia de una discriminación proveniente del hegemonismo masculino? ¿El afán de conseguir ser tolerados socialmente difiere su atención hacia otras identidades de género que también necesitan ser reconocidas y toleradas? ¿O se trata de que no resulta “políticamente correcto” hurgar en los conflictos femeninos (heterosexuales)?

Tampoco las autoras (mujeres) de estos y otros blogs cubren todo el espectro posible de temas relacionados con el género y la diversidad sexual. En la blogosfera cubana se deja sentir la presencia muy leve, tangencial a veces, de temas como la violencia contra la mujer (intra o extrafamiliar), la discusión sobre los derechos sociales de la mujer –laborales, educacionales, políticos, de salud, de expresión–, los conflictos intrafamiliares, la maternidad, etcétera.

Además del blog de Aloyma Ravelo (Mujeres intimidades), quien se desenvuelve como una consultora experta con un espacio personal de consejería, no encontramos en la blogosfera cubana otras publicaciones que respondan, en primera persona, desde la proximidad que aporta la escritura blog, a demandas informativas tan elementales como la autoayuda para la maternidad o la crianza de los hijos.

Sandra Álvarez (Negra cubana), por su parte, ha conseguido, con mucho acierto, visibilizar el cruce entre dos de las formas más retorcidas de discriminación que en la sociedad cubana actual perviven: contra las mujeres y contra los negros. Ella encarna una rebeldía doble, de quien busca las dos liberaciones al mismo tiempo, por su condición de mujer y negra. Mientras, su discurso contribuye a construir su orgullo identitario de género y étnico: por sus raíces socioparentales y culturales, por su belleza física, por su inteligencia, por su capacidad de impactar socialmente.

Pero más allá de estos pocos ejemplos, ¿por qué estas y otras mujeres no escogen estos temas “femeninos” para construir sus discursos en la web? ¿Por qué no surgen más blogs cubanos, hechos o no por mujeres, donde las diversas feminidades puedan ser abordadas?

Algunos asuntos parecen anatemas: la denuncia contra las formas de violencia vividas por las propias mujeres; los conflictos actuales con la educación e instrucción escolar de los hijos; la tendencia a la precarización del empleo femenino; el regreso, en desventaja, de la mujer al espacio privado; el avance intersticial de la hegemonía machista en las manifestaciones culturales, etcétera.

Estas ausencias u omisiones, aunque más decorosas –(mejor callar)– que los discursos laudatorios que intentan desfigurar la realidad y que sí abundan en la prensa tradicional, se vuelven enfáticos cuando también se manifiestan en el espacio desregulado de la web social; cuando provienen, además, de una sociedad donde la vida cotidiana de todos los actores sociales, y en particular de las mujeres, está atravesada de conflictividades no resueltas o que tienden a profundizarse.

Las causas podrían buscarse probablemente, en primer lugar, en la censura ejercida desde fuera de los sujetos y la censura introyectada por ellos. Desde ambas formas, más o menos sutiles, se erigen murallas ante todo el espectro de temas potencialmente espinosos relacionados con la vida cubana.

A la hora de elegir un contenido para escribir en un blog, las circunstancias actuales desaconsejan escarbar muy profundo en temas que pueden dar una “mala imagen” de la vida social del país o cuestionar alguna política oficial.  Y si bien las mujeres cubanas conquistaron espacios y adquirieron derechos que antes de la Revolución habrían sido imposibles, dentro del propio proceso revolucionario, quedan por resolver un número importante de desigualdades antiguas y nuevas, de mucha importancia.

En segundo lugar puede estar influyendo el hecho de que no está suficientemente identificada en lo social la relación entre desigualdad de género y el resto de las formas de dominación, frente a las cuales el proceso revolucionario en Cuba ha tenido hasta aquí un explícito interés de superación. Muchas personas y grupos entregados al cambio de la sociedad, que fueron capaces incluso de brindar sus vidas, nunca han podido rebasar los términos del hegemonismo masculino en sus relaciones sociales inmediatas.

En la citada ponencia de Portales, la autora confirma la gran contradicción que existe entre una presencia predominante de mujeres entre los autores de blogs cubanos y la ausencia de temas como estos. “En Cuba, la blogosfera se ha convertido en espacio para la polémica sobre temas no abordados por la prensa tradicional. La presencia de mujeres allí es significativa, pero la mayoría de estas voces no expresan un discurso de género coherente, ni la defensa de una agenda femenina específica. El estudio de los temas y enfoques de las blogueras cubanas sugiere que el acceso a las plataformas digitales no cambió la correlación entre la cantidad de mujeres, feministas o patriarcales, que exponen sus puntos de vista a través de la palabra escrita, de modo que las primeras siguen siendo minoría. El cambio se da en el ámbito de la visibilidad: Al pasar del papel a los blogs, las feministas cubanas acceden por primera vez en igualdad de condiciones a un espacio de intercambio y debate sobre el devenir social de la nación. En el limitado espacio de la blogosfera nacional su impacto se multiplica porque se refieren a los problemas específicos de las mujeres cubanas. El nuevo soporte, entonces, permitió que aumentase exponencialmente la visibilidad del conocimiento acumulado por el movimiento de mujeres en Cuba desde principios del siglo xx.”[38]

Desnudos

“Las hojas secas…,¿vuelan o se caen? ¿O es que en todo vuelo la tierra queda esperando, y en toda caída hay un estremecimiento de ala?”[39]
Dulce María Loynaz

Desde el 4 de diciembre de 2009, el periodista cubano Francisco Rodríguez Cruz salió del closet sensacionalmente y se mostró en el mundo de los bits tal como es. En un acto que él mismo denomina de “nudismo emocional” publicó el primer post en su blog Paquito el de Cuba, que ha tenido hasta hoy casi 90 000 accesos y que le ha valido varios premios nacionales de periodismo.[40]

Con una presentación –que ya citamos más arriba– extensa y demoledoramente sincera, Paquito iniciaba su extroversión: gay, comunista, sobreviviente de cáncer y portador del VIH/Sida, entre otros “pecados”. Con esas credenciales, insuperables, iniciaba el camino de poner a todos al tanto de sus vísceras sentimentales y de sus desvelos por contribuir a una sociedad un poco más justa.

Su blog, escrito en una primera persona abrasiva, dona a todos los lectores, sin intentar arquetipizar su biografía, los trazos de una vida “difícil”, que retoza con las cercanías de la muerte biológica, pero que no se rinde, y enfrenta los conflictos asociados a lo que quizás es la principal contradicción que ha debido resolver: su orientación sexual.

“Durante muchos años no me di cuenta de que era homosexual, era una posibilidad que no conocía o no me reconocía en ella, incluso luego de comenzar a mantener relaciones sexuales con hombres. Tenía tanta necesidad de amar, que hasta me enamoré de una mujer, sinceramente. Y tuvimos un hijo, fruto de ese amor. Hasta que me di cuenta que eso era injusto con ella y conmigo, e incluso más, era extremadamente peligroso, por lo cual decidí terminar con el matrimonio seis años después de casarnos. Solo tres o cuatro meses después me diagnosticaron el VIH, eso indica cuán autodestructivo puede ser no asumir a tiempo la orientación sexual.”[41]

(…) “Yo escribo casi todo en la bitácora por puro deleite individual; para explicarme ante Javier, mi hijo, en un futuro; tratar de entenderme yo mismo mejor en el presente y contribuir quizás a que cualquiera con similares conflictos sienta que no está tan solo…”.[42]

“Pensé que lo que mejor podría funcionar en un blog es contar mi propia historia. Me pareció que era útil y muy necesario en Cuba, donde se está tratando de visibilizar una serie de fenómenos en relación con la diversidad sexual. Algo así nunca se había hecho desde una perspectiva tan personal.”[43]

Rodríguez Cruz, quien ha seguido desempeñándose como jefe de información de un periódico nacional, es profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana y viene de un cargo de dirección en la Administración Tributaria nacional, es, con todo, un ciudadano ejemplar. Su blog le ha otorgado una visibilidad y un poder simbólico muy incrementado.

A Paquito, su existencia en la red social le ha permitido, además, recaudar varios éxitos políticos en pocos meses: junto a otros activistas y organizaciones consiguió que la cancillería cubana rectificara sus posiciones respecto a una votación en ONU que inmiscuía el derecho de las personas homosexuales; ha liderado una protesta por tratos injustos de policías contra personas LGBT en las calles de la capital, y sostuvo una polémica sobre la pertinencia del matrimonio gay en Cuba, a la sazón de los cambios que intenta promover el CENESEX en el Código de Familia.

Este debate, un evento “raro” entre colegas periodistas en Cuba,[44] tuvo como escenario Facebook, y según Paquito adelantaba “la inevitable confrontación de posturas que ocurrirá cuando en el 2011 el Parlamento cubano considere el proyecto de reforma a la Ley del Código de Familia”.

El otro interlocutor en esta polémica fue el periodista de Juventud Rebelde, heterosexual y católico Luis Luque, quien comenzó increpando a Paquito por hablar de “el pataleo eclesial” que sobrevendrá “si por fin reforman el código de familia”. “Parecería –dice Luque– que se quiere ver a nuestra sociedad como una especie de dinosaurio en nevera porque aún no acepta esa ‘moderna’ y extraña imposición. ‘Si lo aceptas, estás en el bando correcto; si no, eres un prejuiciado’. ¿No es un poco elitista?”, afirmó Luque.

“Respecto a la ‘necesidad’ de que se legalicen las uniones homosexuales para poder salvaguardar derechos como, por ejemplo, la herencia de bienes, se demuestra falsa, pues los ordenamientos jurídicos ya existentes pueden y deben garantizar que la persona, en virtud de que es sencillamente persona, pueda ceder sus bienes a quien le plazca, sin que el Estado interfiera más allá de lo que es necesario. ¿Por qué mejor no desbaratar los mecanismos absurdos que a veces impiden el ejercicio de ese y otros derechos, sin tener que tocar y trastocar realidades como el matrimonio? Es como que yo, para arreglar mi ventana, tenga necesidad de romper la puerta del vecino. ¿Para qué…?”

A lo que Paquito el de Cuba respondía: “No me parece, por cierto, que se trate de ‘tocar y trastocar realidades’, sino de RECONOCERLAS tal y como son, de AMPLIAR ESA REALIDAD, que ya incluye a no pocas familias que no son heterosexuales, y tienen derecho a ser reconocidas plenamente. No se trata de herencias o bienes más o menos, es que tu matrimonio heterosexual no es mejor ni peor que mi unión libérrima con mi pareja homosexual.” (…) “La sociedad no tiene que ‘violentar’ nada. Tampoco debe ‘violentarnos’ a nosotros los homosexuales con una hipócrita tolerancia, con un silencio ominoso, con una invisibilidad jurídica que sería criminal.”

Paquito, quien se ha revelado también como un polemista experto, hace gala de una paciencia envidiable, y responde con soltura a cada comentario que los lectores dejan en su blog, venga con el color político o el talante humano con el que venga. “Como me he propuesto no dejar nada sin respuesta, porque tengo argumentos para responder, termino dedicándole más tiempo a polemizar con ellos que a escribir los posts.”[45]

Como miembro del grupo Hombres por la Diversidad[46] dedica su tiempo además a promover información de otras fuentes. En su blog tienen una sección, Crónica “rosa”, para “reproducir, rotar, añadir y comentar noticias u otros trabajos periodísticos relativos a la actualidad LGBT o de la lucha contra el VIH,  que publiquen medios de prensa dentro o fuera de Cuba.”

Con los dedos manchados de tinta

“Grato es el aire, grata la luz; pero no se puede ser todo flor…, y el que no ponga el alma de raíz, se seca” [47]
Dulce María Loynaz

“Nací en 1980 en una familia que valoraba y potenciaba mi carácter inquisitivo desde la edad preescolar, mi avidez de conocimientos no fue limitada por tristes modelos de género.” Ella es Yasmín S. Portales Machado, una joven cubana teatróloga, negra, madre reciente. Atravesada de todas estas “circunstancias”, mantiene un blog desde donde se comporta como “activista por cuenta propia” en la promoción de los derechos LGBT y las tolerancias de todo signo.

“Mis padres, al contrario, creían firmemente que el camino a la emancipación de la mujer pasa por la educación, y me dieron tantos libros como pedí. Tenía 18 años, creo, la primera vez que vi el buscador Google en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana. No fue hasta el verano de 2001 que me senté a navegar por derecho propio en una oficina. No soy muy distinta, en términos de credo, a esa chica de 21 que aprendió a hacer hipertextos sobre la marcha. Yo ya era marxista y feminista en esa época, lo que me aportó el acceso a la red fue visión de conjunto, categorías, acceso a recursos y grupos de personas con intereses comunes.”[48]

En 2310 y 8225, su blog, exterioriza sus latitudes mentales –acaso las más preciadas, para construir una voz que, con soltura, sin etiquetas, cuenta lo que vive y enumera las injusticias que la acechan.

En una excelente paradoja que avisa acerca de la complejidad sociológica de su (nuestro) mundo, Yasmín ha decidido publicar una foto que algunos pueden hallar “conservadora” y contrastante con la personalidad “iconoclasta” que se manifiesta en su escritura y en sus reflexiones: la imagen narra el momento en que besa a su recién estrenado esposo, sentados seguramente frente a un notario –ella con velo de tul, él con traje y corbata–, haciendo una especie de streaptease digital de sus afectos. Es también una forma de confirmar su amor y su elección sexual en un espacio desde donde se pronuncia por la diversidad.

MR: En los días de la Jornada contra la homofobia, más de una persona ha comentado conmigo –no siempre con satisfacción, es cierto– que siente cómo se ha “liberado” el tema de los homosexualismos en la agenda pública en Cuba de forma muy notable. Ahora “de eso sí se habla”, me dicen. Mientras, permanecen ocultos, omitidos o transfigurados otros temas que la sociedad cubana también desearía y merecería debatir. ¿Es posible esperar que esta lucha con lenguaje de género (promotor de las tolerancias) se traslade también hacia otros ámbitos de nuestra vida social, dirigida a romper el canon, a alterar los estatus de dominación que todavía imperan, y se logre el mismo éxito?

YSPM: Sinceramente no lo sé. Hay mucha gente por ahí que cree aún que la sexualidad es un compartimiento estanco de la vida, que la moral es eterna, que no puede –o no quiere– comprender que la moral tiene siempre apellidos: capitalista, tradicional, represora, socialista, emancipadora. Esas personas impedirán –de modo consciente o no– que esta lucha contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género (que aspira a promover comprensión y aceptación, no tolerancias condescendientes) se extienda de modo lógico a otros campos de la vida cotidiana –raza, credo, asociaciones, crítica al funcionamiento del Estado– que en un país como el nuestro es decir, de la vida política de la nación.

Yo por lo menos, no me canso de insistir en que la lucha por los derechos LGBT es política, y que es tránsito inevitable de un sistema que se propone superar la lógica de la violencia y el despojo para sacar a la luz la marca de humanidad que hay en cada persona –valga aclarar que el capitalismo solo pretende sacar a la luz la marca de humanidad de la gente famosa y/o rica; el resto, que se conforme con mirar en la TV cómo se gobierna al mundo.

Lo que sí veo factible es que la ruptura del tabú respecto al sexo permita naturalizar el debate de la vida sexual cotidiana, que disminuyan en algo la ansiedad y el miedo a pedir ayuda. Lo demás, la extensión de la irreverencia política, está por ver.

MR: ¿Qué consideras “marxismo crítico”, y cómo lo relacionas con el feminismo?

YSPM: El marxismo, como el cristianismo, ha sufrido mucho en manos de personas interesadas en vaciarlo de contenido para usarlo como dogma. Pero como a mí me cuesta imaginar deidades supremas, una relación de respeto con los dogmas y los dogmáticos me es imposible.

Trato de usar las categorías sociales del marxismo como herramienta de orientación sistemática, no como reglas para medir el “índice de revolución” presente en las personas o las ideas. Yo uso lo que sé de marxismo para ayudar a construir el socialismo, paso previo al comunismo que no veré. Eso se lo propuso mucha gente desde el siglo xix, pero no siempre superaron sus prejuicios respecto a ciertos aspectos de la vida. Olvidaron que el socialismo, como en su momento el capitalismo, debe cambiar todo aspecto de la vida cotidiana, imponerse por sobre las relaciones modélicas –públicas y privadas– del sistema económico social precedente.

Resistirse a los manuales que niegan la posibilidad creativa –que vacían de contenido el marxismo– y buscar soluciones contemporáneas es “marxismo crítico”, una actitud vital, más que un cuerpo teórico cerrado al cual referirse.

La actitud de marxismo crítico, en una mujer, conduce directamente al feminismo. Porque el feminismo es la lucha por el fin de la opresión de las mujeres, por el derecho a disponer libremente del cuerpo –para el placer, el trabajo o la reproducción–, por la supresión de un sistema de explotación específico: el de género.

Pero la igualdad total no es posible sin superar las diferencias de acceso a los recursos económicos, ahí se hermana con el marxismo, en tanto los dos son proyectos emancipadores que luchan contra la distribución desigual de poder, en contra de la injusticia disfrazada de naturaleza.

MR: ¿Si vivieras en un mundo sin blogs, sin Facebook, sin Twitter, cómo harías para defender tus ideas?

YSPM: En ese mundo que describes todavía tengo correo electrónico, así que, como hago habitualmente para colegas que no tienen acceso a la red, me pondría a circular ideas a través de mensajes electrónicos a múltiples direcciones con copia oculta.

Si lo que pretendes es que me imagine como parte del 86 por ciento de la población cubana sin acceso a las redes informáticas, te digo que me la pasaría pensando, preguntando y escribiendo sobre temas políticamente incorrectos, tal como hice desde que estaba en la universidad.

Ahora que soy mayorcita, no puedo escribir sin detenerme para garantizar la reproducción vital de mi familia, pero yo creo que lo personal es político hasta cuando aprendes a no perder la paciencia con tu hijo, así que en el círculo infantil[49] y en la cola del pan sigo defendiendo mis ideas. Claro, acaso llegaría a menos personas, pero eso no quita el mérito al ejercicio de valor cotidiano que implica arriesgarse a la polémica.

En resumen, si viviera en el mundo desconectado, haría más o menos lo mismo, pero con los dedos manchados de tinta.

Reflejos insurgentes

Un Yo desinhibido se vuelve guerrero. No hay nada que perder cuando ya se ha expuesto la existencia privada y se afirma desde esa autoridad una voz que quiere compartir, vivir, con y desde otras voces.

Cuando se trata en particular de asuntos como la sexualidad y el género, en los que el uso común y hegemónico ha puesto recato e intriga, estas nuevas voces ofrecen naturalidad, desenfado y se hacen por eso mismo subversivas.

En estos lances 2.0, donde la interacción social y la primera persona gramatical son oriundos, las identidades de género no son meras sombras electrónicas de su existencia en el ámbito de lo tangible sino que se reconstruyen en la virtualidad. La exposición a los otros entraña la necesidad de un autorreconocimiento que es inevitablemente autoconstructivo para quienes adquieren esta voz pública en las redes sociales de Internet.

El mérito cuantitativo de estas experiencias blogs (con sus derivaciones hacia otros espacios de la red social), en el conjunto de lo que hemos venido denominando la blogosfera cubana, es todavía tan escaso que parecería insignificante. A lo que se agrega el aún muy reducido impacto en una población con tan insuficientes accesos a Internet.

Pero bloguear “desnudos”, sobre sexualidad, género y diversidades en Cuba es en general un atrevimiento contra el monolitismo y adquiere un sentido muy valioso para la democratización de la sociedad; significa echar luz sobre una de las mayores opacidades en una sociedad como la cubana ungida de pretensiones libertarias; ayuda a percibir los colores del horizonte.

Mayo de 2011


[1] Ilustración de Peter Steiner. The New Yorker, 5 de julio de 1993, vol. 69, no. 20, p. 61.

[2]En tiempo-Internet se podría decir (exagerando) que 1993 es equivalente al año 0 de la era cristiana. El periodista Philip Elmer-DeWitt, quien en ese año publicó en TIME un artículo, “The Info Highway”, donde hacía predicciones muy acertadas sobre la evolución de Internet, describe la “ciberautopista” en esa época como “una oscura red de búsquedas con menos de 15 millones de usuarios.” Ver en
http://www.producersguild.org/?page=future_was_written.
[Esta y el resto de las referencias a documentos en Internet fueron consultadas en mayo de 2011]

[3] Sherry Turkle: La vida en pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet. Paidós, Barcelona, 1997.

[4] Sherry Turkle: “La identidad en Internet”. s/f. Disponible en: http://www.sindominio.net/biblioweb-old/telematica/mud.html

[5] Ídem.

[6] Ídem.

[7] Crowdsourcing es un término acuñado por Jeff Howe, de la revista Wired en 2006. Es un comportamiento social en la red basado en el principio de la co-creación y se refiere a un modelo de externalización o tercerización a partir de la participación masiva de voluntarios para resolver un problema o realizar un trabajo. El conocimiento “profano”, puede en muchos casos superar en volumen y efectividad, el conocimiento “experto”, frente a la necesidad de resolver ciertos problemas o crear soluciones a demandas de servicios. Los ejemplos de aplicación del crowdsourcing son muy diversos: desde la ya mítica Wikipedia, donde la comunidad construye una enciclopedia infinita, hasta servicios de noticias como Oh, my news!, de Corea del Sur (cuyo slogan es “every citizen is a reporter”), o  Nowpublic, de Canadá, donde los usuarios construyen los contenidos enviando fotos, videos, o sus noticias. Bolsas de empleo (Monster) o de compra-venta (Ebay, Mercado Libre o Revolico-Cuba), o carteleras de sucesos (Kwelta-Cuba) o de servicios (Se permuta-Cuba), son otros ejemplos posibles.

[9] “Poema LXXIII” de la poetisa cubana Dulce María Loynaz, Premio Miguel de Cervantes 1992. Ver en: Poesía completa. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1993, p. 125.

[10] Solo como ilusión. “Son pocos los usuarios que leen la declaración de privacidad de Facebook –de más de ocho páginas tamaño A4. Pero si usted lo lee descubrirá que Facebook ‘puede recoger información sobre usted de otros usuarios’; puede guardar detalles de cualquier transacción que usted haga y permitir a terceros acceder a su información. También reconoce que ‘no puede asegurar que información que comparta en Facebook no quedará disponible públicamente’.” Richard Woods, en The Sunday Times. Traducción de Gabriel Zadunaisky. Reproducido por el diario argentino La Nación el 28 de febrero de 2010. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1237634-la-privacidad-ha-muerto.

[11] Si algún lector lo desea, podría encontrar en esta frase una referencia intertextual al filme alemán La vida de los otros (Das Leben der Anderen), del año 2006, del director Florian Henckel von Donnersmarck.

[12] No significa que la simulación haya desaparecido como estrategia de existencia en los entornos virtuales. Lo que ha ocurrido es que, respecto a los inicios de la Internet, se han complejizado los espacios de interacción y con ellos, las estrategias simuladoras: muchas veces se combinan o se fusionan con la expresión de las identidades reales. Puede citarse como ejemplo el famoso “meta-mundo” de Second Life, donde todo “montaje” se vuelve de súbito realista cuando hay que usar una tarjeta de crédito para realizar compras online.

[13] Tomás Maldonado: Crítica de la razón informática. Piadós Multimedia, Barcelona, 1998, s.p.

[14] Ídem.

[15] Piénsese en Wikileaks.

[16] Es una de las características más prominentes. Vemos desarrollarse la tendencia a multiplicarse los casos de sujetos que se desprenden o que evitan participar de grupos de referencia (partidos políticos, organizaciones sociales, grupos profesionales, instancias empresariales) cuyas identidades grupales puedan obliterar o distorsionar sus identidades individuales. Siendo sus propios “editores”, interactúan en primera persona.

[17] Dulce María Loynaz: “Geografía”, ob. cit., p. 46.

[18] Esos “entornos socioculturales” se nutren de la existencia de una emigración contabilizada en unos cuatro millones de cubanos, asentados en los más diversos puntos del planeta, aunque fundamentalmente en Estados Unidos y España. Los usos sociales de las redes sociales vinculados a temas cubanos no se pueden circunscribir por tanto a las acciones que se realizan desde la Isla, por personas residentes en el país, aunque estos tengan una naturaleza diferenciada.

[19] Al describir el fenómeno Yoani es necesario apuntar que sus méritos como escritora de blog, desde abril de 2007 cuando inauguró su Generación Y a la fecha, cada vez más se solapan con sus glorias como militante de la disidencia opositora al gobierno cubano. (“Cuba es una isla sui generis. Podemos crear un capitalismo sui generis”, ha dicho.) Su celebridad ha venido creciendo desproporcionadamente a partir de una sucesión inédita de premios otorgados por medios de comunicación, universidades, ONGs, etc. En Cuba, para la mayoría del pueblo cubano es desconocida y tiene muy poca influencia en su entorno no virtual. Por su parte, el gobierno la identifica como una protagonista de la llamada “ciberdisidencia”, a la que acusa de ser pagada y asesorada desde el exterior, y bloquea el acceso a su blog desde la Isla. [Al publicar este texto en el blog, es navegable desde Cuba]. Fuera de Cuba, muchas personalidades, grupos políticos, y también parte del gran público, la consideran una especie de heroína. El propio presidente Obama le concedió una entrevista en noviembre de 2009 [a fines de 2011 Wikileaks filtró comunicaciones desde la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana donde se revelaba que la "entrevista" fue en realidad respondida desde esa propia oficina y no por el presidente Obama directamente] , y el ex presidente J. Carter se reunió con ella en marzo de 2011 en La Habana.

[20]Ver estos datos en el ranking Latin American Internet Population and Telecommunications Statistics. Disponible en: http://www.internetworldstats.com/stats10.htm#spanish

[22] Hasta hace muy poco la conexión a Internet del país se realizaba exclusivamente a través de satélite, lo que incrementaba el costo por un servicio que ni siquiera daba respuesta a las necesidades nacionales: un ancho de banda que permite apenas 379 megabytes por segundo de entrada y 209 de salida. La causa de este precario estado de conectividad es una derivación del bloqueo norteamericano contra Cuba, que imposibilita acceder a otras conexiones mediante cables submarinos que circunvalan a la isla.

“Una vez instalado, propiciará a Cuba multiplicar por tres mil la velocidad de transmisión de datos, imágenes y voz, con un ancho de banda de 640 gigabytes y capacidad para 10 millones de transmisiones telefónicas simultáneas.” Ver en “Comienza conexión histórica entre Cuba y Venezuela, afirma ministro”, despacho de Prensa Latina, publicado en Granma, 22 de enero de 2011. Disponible en: http://www.granma.cubaweb.cu/2011/01/22/cubamundo/artic03.html.

[23] Órgano de prensa del Partido Comunista de Cuba.

[24] José Antonio Torres: “El cable submarino. Desafío en favor de la integración”, en Granma, 3 de noviembre de 2010. Disponible en: http://www.granma.co.cu/2010/11/03/nacional/artic06.html

[25] Esta ponencia fue preparada para la mesa de discusión “La esfera medios y la esfera blog: nuevos periodismos y nuevos formatos” del evento @ domani. blog, hyper, search, move: formas y tendencias de la palabra digital, celebrado en Turín, Italia, 28 de abril de 2006. Disponible en tres partes en: http://enlaces.wordpress.com/2006/05/13/blogs-cuba-identidad-atrincherada-i/; http://enlaces.wordpress.com/2006/05/13/blogs-cuba-identidad-atrincherada-segunda-parte/, http://enlaces.wordpress.com/2006/05/14/blogs-cuba-identidad-atrincherada-tercera-parte/

[26] En nuestro criterio, el concepto de blogosfera cubana no puede circunscribirse solo a la producción de post desde Cuba. (No nos parece pertinente igualar esta discusión a la que puede sostenerse en torno al concepto de literatura cubana, donde parece haber ganado terreno y adquirido rango de oficialidad el concepto de “literatura de la diáspora” para diferenciarla de la escrita en Cuba.) El fenómeno “literario” encarnado en los blogs tiene suficientes diferencias. Puntualmente, y considerando que este no es el espacio para estas disquisiciones, hay que afirmar que si no bastara con la presencia numerosa de blogs –en cifras similares a los blogs de la Isla– sobre temas cubanos escritos desde el exterior por personas de emigración reciente –es decir, conectados cultural y sentimentalmente con la vida cubana– esta práctica de escritura se realiza entre muchos; no es solo una obra de autor solitario. En la intervención de los usuarios a través de sus comentarios se completa el sentido de lo posteado. Esta participación colectiva es tanto más amplia, también, porque existe una emigración cubana cuantiosa, con actividad fluida en la web, y políticamente motivada. No obstante, sí parece necesario diferenciar los grupos dentro de ese gran bolsón llamado blogosfera cubana, distinguiendo los entornos socioculturales desde los que se desenvuelven las diversas experiencias de blogueo.

[27] Ídem nota 25.

[28] Pueden consultarse también los “Resultados de la primera encuesta sobre la Blogosfera cubana”. Esta encuesta online que requirió la voluntariedad de los participantes para brindar información, data de agosto de 2009. No resultó ser un retrato fiel del comportamiento cuantitativo o cualitativo de la blogosfera cubana, pero ofreció datos interesantes sobre tendencias generales. Una de ellas es que aproximadamente un tercio de los miembros de la blogosfera cubana son mujeres.  Disponible en: http://desarraigos.blogspot.com/2009/08/resultados-de-la-primera-encuesta-sobre.html

[29] “Es mucho más difícil manejar un blog desde Cuba, dada la tasa tan baja de acceso a la red. Por eso los que se hacen dentro de Cuba tienen un enfoque mucho más serio, pues en ellos hay una inversión económica, ideológica y de tiempo muy limitados. Hay que pensar mucho más antes de sentarse a escribir.” Ver en: Luis Manuel García Méndez:Cartografía de Blogolandia”. Entrevista con Ted Henken, en Cubaencuentro, 19/05/2011. Disponible en: http://www.cubaencuentro.com/entrevistas/articulos/cartografia-de-blogolandia-263003.

[30] Ver http://negracubanateniaqueser.wordpress.com

[31]Sandra Álvarez: ¿Qué dicen nuestros blogs sobre género y diversidad sexual?, 15 de febrero de 2011. Disponible en: http://negracubanateniaqueser.wordpress.com/2011/02/15/%C2%BFque-dicen-nuestros-blogs-sobre-genero-y-diversidad-sexual/

[32] Dulce María Loynaz: “La oración de la rosa”, ob.cit. p. 24.

[33] Yasmín S. Portales Machado: “Voces femeninas en la blogosfera cubana. ¿Cambió algo más que el soporte?”. Ponencia presentada en el International Colloquium Debating Women Past and Present, celebrado en la Universidad de Madeira, Portugal, en junio de 2011. Para identificar los blogs realizados por mujeres la autora revisó “portales o directorios que presuponían el requisito de bloquear dentro de la isla: Desdecuba.com –34 participantes–, Bloggerscuba.com –11–, Havanatimes.org –23– y el Directorio de la UPEC –209 URLs, incluye al servidor cubano Blogcip.cu. De las 277 direcciones obtenidas, 88 (31,7 %) correspondieron a blogs administrados por mujeres. Los índices no son idénticos en cada grupo: 9 blogueras en Desdecuba.com, (26,5 %), 3 en Bloggerscuba.com (27,3 %), 10 en Havanatimes.org (43,5 %) y 66 en el Directorio UPEC (32 %).

[34] Se trata de una institución del sistema nacional de salud, que se describe como “una institución docente, investigativa y asistencial, en el área de la sexualidad humana”, cuyas dos áreas de desarrollo son la Intervención socioeducativa en el ámbito de la sexualidad y la Sexología clínica. Ver en: http://www.cenesex.sld.cu. El CENESEX es dirigido por la psicóloga Mariela Castro Espín, hija del presidente cubano Raúl Castro Ruz.

[35] Estas Jornadas se celebran desde el 2008 en Cuba. Han ido adquiriendo cada vez más importancia y visibilidad en los medios de comunicación tradicionales y en la sociedad. Ver en:

http://diversidadcenesex.blogcip.cu/jornada-contra-la-homofobia/

[36] LGBT o GLBT son las siglas que designan colectivamente a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero.

[37]Ver “Mi tardío making-of de la Jornada u otra aventura subversiva”, en Paquito el de Cuba. 24/5/2011. Disponible en: http://paquitoeldecuba.wordpress.com/2011/05/24/mi-tardio-making-of-de-la-jornada-u-otra-aventura-subversiva/

[38] Ídem a la ponencia citada en nota 33.

[39] Dulce María Loynaz: “Poema IX” en ob. cit., p. 24.

[40] Premio Especial de Periodismo digital en el Concurso Nacional de Periodismo 26 de Julio, el más importante del país. Recientemente obtuvo además el premio de Periodismo digital en el I Concurso Ramal Ricardo Sáenz In Memoriam, también organizado por la UPEC, en la sección de Prensa Escrita.

[41]Jesús Jambrina: “Provocaciones a un provocador”. Entrevista con Francisco Rodríguez Cruz. En Revista Habana, 5 de abril de 2011. Disponible en:

http://www.revistahabana.com/2011/04/provocaciones-un-provocador.html

[42] Ídem.

[43] Vicente Poveda: “Periodista cubano narra en un blog su vida como gay y seropositivo”. Despacho de DPA, 06/10/2010.

[45] Yuris Nórido: “Paquito el de Cuba: revolucionario y gay”. En Cubasí. Disponible en:

http://www.cubasi.cu/desktopdefault.aspx?spk=160&clk=268809&lk=1&ck=137121&spka=35

[46] Hombres por la Diversidad Sexual. Grupo de acción y reflexión por el derecho a la libre identidad sexual. Ver en: http://hxdcuba.blogspot.com/

[47] Dulce María Loynaz: “Poema III”, en ob. cit., p. 105.

[48] Testimonio de Yasmín S. Portales, en entrevista con la autora de este artículo.

[49] Guardería.

La web que ya llegó

diciembre 11, 2011


Autora: MSc. Milena Recio

Hace solo unos días fue noticia un nuevo pronunciamiento, sin dudas ya histórico, de quien fuera el padre del concepto web 2.0, allá por 2004. Me refiero, por supuesto, a Tim O’Reilly. De forma casi unánime las secciones de tecnología en la mayoría de los diarios digitales de Iberoamérica dieron espacio a las revelaciones de O’Reilly durante un congreso en Madrid la semana pasada.

Esta vez el gurú pronunció la abdicación de su criatura. “Creo que la idea está obsoleta”, dijo, refiriéndose a la web 2.0, este término-marca, esta seña de nuestro tiempo, que todavía nos está convocando hoy, por cierto, en esta sala.
O sea, el neo-evangelista, que consiguió imponernos una visión portátil de nuestra realidad, con una síntesis magistral del contexto socio-tecnológico en el que se estrenaron los años 2000 en Internet, nos deja otra vez a merced de una nueva era.

Ante esto, debemos reconocer que algunos demoraron tanto en comprender de qué se trataba la web 2.0 que ya no queda sino ir a saltos y apresurarse en asumir lo que O´Reilly ahora denomina como “web de los sensores”. Nótese que se escribe con “S” y no con “C”, por favor.

La web 3.0: la conquista de una “mente global”

La noción web 3.0 hasta ahora asociada fundamentalmente a trabajos como los de Tim Berners-Lee y el W3C para promover una web semántica, ha sido reconquistada en función de una alegoría mucho más amplia.

O´Reilly nos habla de que en la nueva generación web, “los datos pasan a ser movidos por dichos sensores en lugar de por las personas”. Habrá, dice, “muchas herramientas capaces de recopilar grandes volúmenes de información que permiten además almacenarlos en bases de datos y subirlas a una nube”.

Será la consagración de la soñada simbiosis hombre-máquina, o lo que algunos observadores llaman la Internet de las Cosas: carros que me llevan a donde voy sin que haya que conducirlos, smartphones que toman decisiones por mi, haciendo reconstrucciones inteligentes de la información que nos es útil cotidianamente y que puede ser extraída de las nubes informacionales, etc…

Aplicaciones como Siri, advirtió O´Reilly, son solo la punta del iceberg.

O´Reilly afirmó además en Madrid que los servicios en Internet harán desaparecer a los contenidos digitales como los conocemos hoy. La web en Internet deja de ser vitrina de exposición para convertirse en un espacio donde “corren” aplicaciones que permiten servicios informacionales de muy diverso tipo a partir de la conexión con una gran diversidad de dispositivos de la vida cotidiana. Internet, devenido así prácticamente un sistema operativo, no será más un cajón en el que depositar palabras, imágenes y sonidos.

Los futuribles

Hay que tomar en serio esto que dice O´Reilly no porque haya que creer en profetas, sino porque debemos partir de la certeza de que hombres como este hablan sobre el futuro solo cuando ya lo han construido.

Unos pocos días antes de morir Steve Jobs presentó su última innovación de altos kilates: el iCloud, que permite compartir los contenidos que se gestionan con iPhone, iPod Touch, iPad, Mac y hasta PC, de manera que se pueda acceder a ellos con independencia del dispositivo y disponer siempre de su versión más actualizada.

“Vamos a degradar al PC o al Mac a ser sólo un aparato más. El centro de tu vida digital estará ahora en la nube”, decía Steve Jobs. “Algunas personas creen que la nube es un disco duro en el cielo” (…) “Creemos que es mucho más que eso”, dijo Jobs en la Conferencia anual de Desarrolladores de Apple.

“Más que PC-Free, esto es USB-Free”, reza un promocional de Apple.

iCloud es una constatación de que el futuro ya está aquí, y viene a caballo de nuevos paradigmas a través de los cuales se tamizará toda acción pública o privada, política o civil, económica o altruista, fascista o humanista que se realice a través de la red de redes.

En muy pocos años vamos a “vivir” algunos grandes cambios, según nos comentan en el informe Internet dentro de 15 años, en 2025, promovido por Cisco System y el Global Business Network (GBN), considerada la consultora de escenarios más importante del mundo:

  • Predominio de redes de banda ancha inalámbrica. El audiovisual será el lenguaje rey o por lo menos corregirá la distancia que hoy lo separa del lenguaje verbal.
  • Un aumento considerable de la cantidad de “conectados” y la consiguiente disminución de la brecha digital por ese concepto. Sobrevendrán las diferencias en cuanto a la calidad de los servicios y los contenidos. Eso sí.

    Bautizado como O3b Networks (Other 3 billion, otros 3 000 millones, la mitad de la población mundial), el proyecto para conseguir un Internet global se basa en el lanzamiento de una constelación de satélites en órbita ecuatorial. Los primeros ocho artefactos se lanzarán en 2013.
    Con un presupuesto de 1 200 millones de dólares, O3b está impulsado por la Sociedad Europea de Satélites (SES), con un 30% de la inversión, Internet Google, el banco SHBC y Liberty Global, entre otros.

  • La emergencia absoluta de dispositivos móviles, y la decrepitud de las interfaces comandadas por el teclado QWERTY. Aparecerá una combinación de sistemas de reconocimiento de voz, biosensores, interfaces mediante gestos, versatilidad táctil y otras tecnologías que permitirán introducir datos y comandos sin necesidad de recurrir a las teclas.
  • Los miembros de las generaciones nativas digitales para entonces, interactuarán con Internet como parte del entorno en el que se desenvuelven; Internet será casi como una prótesis de sus propias aptitudes cognitivas; sin notarlo ni pensar en ello. La noción de “conectarse” podría incluso desvanecerse casi por completo.
  • La expansión de la conectividad inalámbrica también dará paso a nuevas fórmulas de pago para acceder al Internet, como por ejemplo el pago por servicios que conllevan la conectividad y no al revés.

En este contexto, y no de espaldas a él o creyéndolo fantasioso; en este, en el que cada vez más se habla de f-commerce, social TV, cloud computing y serious games, debemos construir nuestras posibilidades de éxito.

Nuestros no son los dispositivos, ni las pasarelas por donde transcurre todo este torrente tecno-innovador. Pero nuestro sí es el uso social con sentido que podamos hacer desde perspectivas libertarias: es decir, la traducción de los usos previstos desde el mercado para estos “cachivaches” a las necesidades desde las que tejemos nuestra vida social y nuestras ambiciones ideopolíticas.

Una mínima agenda para asumir la web “supersocial” que ya llegó

  • Lo más urgente es comprender que Internet no es un medio, es un fin en sí mismo. Es un espacio-extensión de nuestra vida física, no un mero canal de comunicación. Para ese espacio no destinamos “cosas”, en ese espacio construimos “cosas”, fundamentalmente relaciones sociales, basados en la data que emerge de nuestras vidas cotidianas.
    En términos de comunicación, esto significa que los enfoques cuantitativistas acerca de “multiplicar nuestro mensaje”, deben ser superados por el criterio de “compartir nuestro mensaje”. Compartir requiere necesariamente horizontalizar la relación, despojarnos de una actitud misionera, iluminista, egocéntrica; trascender una visión trasmisiva del acto comunicacional.
  • La ubicuidad y calidad de la conexión futura nos complejiza cada vez más la tarea, nos reta. Mayor acceso significará también más oferta informativa ¿Cómo manejar esa sobreabundancia que es ya hoy inmanejable? ¿Cómo hacernos dueños de la atención de las personas? Se impondrá la urgencia de generar servicios antes que contenidos. Dentro de los servicios, y como consecuencia de ellos, los contenidos deberán emerger como un bien común. No es una utopía la inteligencia nacida de la interacción colectiva. Es ya una realidad desde los muchos ejemplos de la web 2.0 que mucho se aviene, por cierto, con los mejores ideales democratizadores que podamos defender.
  • Las batallas políticas, en la sociedad global, que se construye a sí misma también a instancias de esta web 3.0 que se nos viene encima,  ya no discurrirán mayoritariamente entre grupos élites, entendidos en las artes de la diplomacia, el discurso mediático o la tradición politológica.

Cada vez con mayores recursos intelectivos, tanto los migrantes como los nativos digitales, interpelaremos a nuestros representantes y avanzaremos con identidades propias y absolutamente diversas.

En la esfera política, hay que incitar al “otro” para que participe tanto como nos gustaría participar a nosotros. Hay que adecentar la política permitiendo que se convierta en asunto de interés popular y fomentar en Internet los espacios de deliberación que permitan la construcción ciudadana.

 Ponencia leída en el Taller Internacional “Los medios alternativos y las redes sociales, nuevos escenarios de la comunicación política en el ámbito digital”, 29 de noviembre de 2011. Palacio de Convenciones, La Habana

“Alternativizar” la comunicación

agosto 1, 2011

La Jiribilla de Papel 90

A continuación reproduzco el texto que leí en la presentación del número 90 de La Jiribilla de Papel, el día 19 de julio de 2011, en el Pabellón Cuba. Como La Jiribilla lo publicó luego en su web, e incluso le puso un título llamativo e interesante, lo reproduzco aquí también, como “constancia”.

Lo voy a decir —porque es sincero—, aunque sea uno de los más comunes lugares comunes de que se tenga noticia: que me halaga que nuestros amigos de La Jiribilla hayan pensado en mí para presentar este número 90 dedicado especialmente a los medios digitales como plataformas liberadoras en nuestras sociedades.

Sin más preámbulos, y considerando mi rol esta tarde, desde ahora mismo les digo a toda voz que no pueden dejar de llevarse una de estas “jiribillas” bajo el brazo.

No podía llegar en mejor momento esta edición dedicada a los asuntos siempre urgentes de los desequilibrios y las desigualdades comunicacionales, ahora que al fin parece que el imperio de Rupert Murdoch caerá pieza a pieza, y este planeta podría convertirse en un mejor lugar para vivir.

La primera consecuencia de envergadura de este escándalo en plena evolución es que ha dejado a muchas personas la enseñanza de que no hay poderío inexpugnable. Ni siquiera el de Murdoch, considerado uno de los amos mayoritarios del flujo simbólico en las sociedades contemporáneas, en este mundo de globalidades.

Quiero decir con esto que por muchas razones nosotros en La Habana, tan alejados aparentemente de estos avatares, deberíamos estar muy entusiasmados por la adversidad que la News Corporation atraviesa hoy. No está en descrédito solo una megacorporación mundial que actúa delincuencialmente para conseguir sus beneficios; no se trata solo de un ricachón avaro que somete a políticos, fuerzas militares y de inteligencia, y a ciudadanos inocentes a sus mecanismos de extracción de plusvalía.

Se trata esta vez de que con Murdoch pudiera empezar a caer, si al fin llegara a tocar fondo la aventura imperialista del viejo australiano, todo un Orden mundial de la Información y la Comunicación, signado por la concentración extrema de la propiedad y la consecuente y feroz expropiación extrema de la voz de los otros.

Como condición para que eso ocurra, para que caiga el imperio, habría que mundializar la denuncia y la protesta; pero solo estas llegarán si somos capaces de entender cómo en cualquier “oscuro rincón” —citando ya saben a quien—, y no solo en Londres o Nueva York, somos todos víctimas de este dueño de la palabra global; de este magnate de las imágenes y las representaciones del mundo; de este jefe del “sentido de las cosas”.

Y la verdad, no estoy muy segura de que seamos conscientes de cuánto Murdoch ha hecho en la modelación de nuestras mentes. Sí, incluso de nuestras mentes, crecidas bajo la sombrilla tutelar de la Revolución aquí en La Habana, Cuba. No sé si estamos conscientes de cómo somos, también nosotros, portadores y reproductores de la hegemonía del capital. Por eso no soy tan optimista.

La Jiribilla de Papel 90 Presentación
Pero les decía que casi nunca una presentadora tuvo mejor oportunidad de beneficiar con un buen saludo a la publicación a la que damos la bienvenida.

Este es justamente el momento de leer con más detenimiento lo que nos trae La Jiribilla y de discutir acerca de nuestras alternativas comunicacionales, ahora que estamos en mejores condiciones para impulsar miradas contrahegemónicas desde las redes digitales cada vez más baratas, ubicuas, accesibles y, además, abiertas a las nuevas “expresividades”.

Me atrevo a afirmar que con solo leer el dossier de este número 90, uno puede llevarse a casa los puntos más controversiales y por eso mismo, generativos, que atraviesan la discusión teórica y el esfuerzo práctico de la comunicación alternativa en pleno siglo XXI.

Las “Palabras para entrar en materia”, de Pascual Serrano son una síntesis muy lúcida y hasta didáctica de los retos “digitales” que encaramos los animadores del “cambio”; que no podía tener mejor compañía que el artículo de Santiago Alba, en el que el autor se acerca a un posicionamiento epistemológico radical —que buena falta nos hace—, para pensar la red no como mero instrumento o medio de comunicación, sino como el ecosistema cultural en el que nos desenvolvemos (y luchamos).

Incontestables son, por su parte, las observaciones que Frabetti, Kaplún, Betto, la Ceceña, Pérez y Vidal nos hacen a los “alternativos”. Todas giran en torno al problema de cómo “usar las armas del enemigo” (Frabetti).

¿Cómo convertir en contrahegemónico un discurso construido con el instrumental y desde las matrices culturales de la comunicación NO alternativa? ¿Cómo construir públicos críticos y al mismo tiempo satisfechos con una propuesta comunicacional que no renuncie a la belleza, a la estilización, a lo lúdicro?

“Lo panfletario tiene un público muy reducido. Hay que rechazar el artesanalismo de la peor calidad”, indica Kaplún.

“Debemos partir de lo que motiva a la gente y no de las convicciones dogmáticas de nuestras ideas revolucionarias”, dice Betto.

“No se trata de hacer contranarrativas (…) sino narrativas diferentes, pensadas desde otros lugares. Las contranarrativas se construyen dentro del marco conceptual y argumental del poder, lo reproducen afirmando su contrario”. Esto nos dice Ana Esther Ceceña, quien indica rotundamente la necesidad de “pensar desde otro lugar epistemológico”.

La Ceceña nos dice: “Hoy los medios —los nuestros— están en la obligación de despojarse de ingenuidad y asumir la enorme tarea de reconstruir, ‘junto con los pueblos en lucha’ los sentidos de realidad…”.

Todos estos autores merodean la idea de que la comunicación alternativa debe “acompañar” las prácticas emancipatorias en el proceso de la confrontación clasista, y de la lucha por la conquista de los poderes (sobre “las tierras y los cuerpos”).

Y si bien este es el plano común de la lucha, por lo menos de modo muy evidente en el contexto latinoamericano, sigue pendiente, para nosotros los cubanos, pensar nuestra comunicación alternativa en el contexto de una sociedad que ha conseguido  —a veces solo formalmente— derechos iguales y soberanía popular; y donde los medios de comunicación se han vuelto —muchos de ellos—, por arte de la “magia negra” burocrática, en fortalezas del dogmatismo, la censura, el antidiálogo, y también de la banalidad y la ruina ideoestética.

Nada de esto apunta a la recreación revolucionaria, y parece más que todo favorecer la hegemonía que la estirpe Murdoch ha venido consagrando como herencia fundamental del capitalismo en el plano de las ideas y de los sentimientos: el egoísmo.

¿Cómo reconquistar para Cuba, para nuestro pueblo, para nosotros, la motivación por “alternativizar” la comunicación? Esta es nuestra lucha, emparentada con aquella por la decisión de construir una nueva hegemonía que sea anticapitalista, y que hoy, valga decirlo, padece una profunda crisis.

¿Qué es lo alternativo en nuestro contexto y cómo se operacionaliza en nuestros todavía precarios y poco concurridos espacios digitales?

Si los editores de La Jiribilla me lo permiten, me atrevo a sugerirles esa como una futura pregunta generadora de próximos debates.

Y parafraseando a Eliseo, antes de terminar digo: Lo demás es la sombra…  apetecibles lecturas para jóvenes cultos y voraces. Disfrutemos, pues, todos de esta noble Jiribilla de papel que le hace honores a los bits.

Gracias.

19 de julio de 2011

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